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martes, 5 de enero de 2010

Capítulo 25. Encerrada con la verdad

A los pocos minutos, volvió a entrar por la puerta. Traía consigo una cara de felicidad. Les habría convencido para que se fueran y no volvieran...

-¡Joder Ariadna!- dijo entre risas- ¿Tienes idea de lo insistentes que son esos tíos? La próxima vez búscatelos pequeños para que les pueda patear el culo y no tenga que hablar todo lo que hablé- le fulminé con la mirada, aunque no podía evitar reír por las caras que ponía-. Aunque ver a Adrián estuvo bien, recuerdo que fuimos muy amigos. Y está más fuerte, ¡qué tío! Me gustaría quedar con él otra vez... cuando le reproché que se marchara y te dejara sola, cuando el otro ya se había ido, me dijo que esta era definitiva. Le podrías dar otra oportunidad...

¡Esto era demasiado! Me levanté furiosa del sofá, me puse unos zapatos de calle y, mientras evitaba la mirada de mi hermano, salí corriendo de casa dando un gran portazo. No me arrepentía de hacerlo. Él no debía ponerse de parte de ninguno, y menos para que le diera otra oportunidad... ¡otra oportunidad! Después de prometerme estar conmigo para siempre me dice que se va a no sé dónde, ¡y tengo que darle otra oportunidad! Salí a correr hacia la casa de Alex en cuanto llegué a la esquina de mi calle, puesto que cabía la posibilidad de encontrármelos, y era lo que menos deseaba del mundo en ese momento.

Cuando llevaba cinco minutos corriendo, llegué al edificio donde vivía Alex, llamé al portal y ella me abrió rápidamente. Seguía furiosa. Paré la puerta del ascensor que justo se estaba cerrando para entrar yo también y no tener que esperar más para verla, y me subí en él. Levanté la mano lo más rápido que pude para pulsar el número siete, la planta donde vivía ella, pero alguien le había dado ya. Bajé la mirada puesto que no quería pagarlo con alguien al que ni siquiera conocía, pero noté que me miraba insistentemente. Más molesta que antes, levanté la mirada, y allí estaba otra vez. ¿Es que no se acabaría jamás mi mala suerte o qué?

-¡Joder, joder!- comencé a darle a los botones rápidamente para poderme bajar enseguida, hasta que llegué a uno demasiado pequeño. Le di, y el ascensor se paró. Comencé a aporrear la puerta con ira, hasta que me sujetó la mano mi "acompañante"- ¡Suéltame! ¿O es que no ves que no quiero estar aquí contigo? Soy gafe...¡gafe!

-Vale, pero Ariadna... deja eso. No vas a conseguir nada- me volvía a mirar con esos preciosos ojos fijamente. No debía aguantarle la mirada si no quería más problemas. No dejé de aporrear la puerta- ¡Ariadna! ¡Estate quieta de una vez! ¡Estamos encerrados, y ahora tienes que escuchar lo que te voy a decir!

Me quedé boquiabierta después de lo que me había dicho, y cómo lo había hecho. Aunque tenía razón, me estaba comportando como una niña chica, debía afrontar la realidad y mis problemas, y no tratar de huir de ellos eternamente. Dejé de golpear la puerta y respiré hondo para tratar de no montar una escena de nuevo por eso de que estábamos encerrados. Mantuve mis ojos clavados en los suyos.

-Lo siento. Habla todo lo que quieras, estaremos aquí eternamente- exageré demasiado, y al oír mis palabras, Adrián comenzó a reír disimuladamente. Le tuve que seguir la risa.

-Sigues igual que antes- puse cara de extrañeza, y me dedicó una gran sonrisa a la que yo intenté no darle mayor importancia-. Igual de cabezota... pero más guapa. Y más rencorosa. Hace un año ya me hubieses perdonado, ¿a que sí?

Me quedé un poco pasmada por la pregunta, aunque era cierto. El verano pasado, cuando lo conocí, sabía que quería estar con él, y me daba igual lo que pasara. Si un día se retrasaba, no le daba importancia. Si se iba sin avisar de viaje con el padre, unos días, tampoco lo llevaba a mayores. Pero quizás la experiencia de que me prometiese volver y que nunca lo hiciera, hasta ahora, me había hecho cambiar. ¿Debía agradecerle ser más rencorosa? Eso ya no importaba. Asentí con la cabeza, y él sonrió.

-Genial. Eso significa que alguna vez me has querido... supongo que es bueno- dijo seguidamente mientras miraba al suelo, en voz baja. Tenía razón...-. Que me has querido como yo te quiero a ti- en ese momento sí que me quedé paralizaba. El corazón comenzó a acelerarse. ¿Por qué? En teoría yo no sentía nada por él, excepto asco. Comencé a respirar más fuerte, y él levantó la vista del suelo, apenado. Creo que una chispa de esperanza recorrió su mirada en cuanto vio caer mi primera lágrima-. Tú... ¿tú aún me quieres?

-Claro que... claro que sí. Te quiero -respondí finalmente. Aunque no necesitaba decir eso último, lo hacía para convencerme de que era real. No podía creerlo. Maldito ascensor. Adrián sonrió. Hipnotizante sonrisa.

-Ariadna... no sabes cómo me siento en este momento. He estado soñando con esto desde el maldito día en que me tuve que ir, ¡yo no quise! Me avergüenza decirlo, pero esa noche lloré como nunca lo había hecho antes, recordando tus palabras... aún suenan en mi cabeza amenazantes, no se borraron. "Nunca, jamás, vuelvas a mirarme a la cara. Búscate a otra idiota a la que engañar"- eso lo había dicho yo... ni lo recordaba. Caí desplomada al suelo del ascensor. No podía parar de llorar. ¡Esto era horrible! Aarón... no podía olvidarlo.



Justo en el momento en que levanté la cabeza para mirarle el rostro a Adrián, aún preocupado, escuché un ruido que no venía de ninguno de los dos. Alguien nos gritaba desde arriba.

-¿Hay alguien ahí?- la voz era basta, muy grave. Probablemente algún vecino que se acababa de dar cuenta de que el ascensor no funcionaba. Adrián contestó cortadamente, se le notaba nervioso- ¡De acuerdo! ¡Voy a llamar a los bomberos! ¡Si queréis algo, gritad!

-Parece que no estaremos eternamente juntos- dijo Adrián. El único nervioso y preocupado ahora, era ese señor-. Lástima...

-Adrián, lo nuestro es complicado...- fue lo único que logré articular. A los veinte minutos, salimos de esa cárcel tan confusa.

5 alegrías!:

((J@cK¡E)) :D dijo...

primera :)
esta muy interesante
la historia
sigue asi
parece que me cae muy bn
adrian jajaja
postea prontoporfa me
mata la intriga
bye

Maria Bel dijo...

Me encanta tio :)
Sigue así!

mari dijo...

lo amé que lindo... aunque pobre Ari!


y Aarón tonto!!!

creo que Adrián es muy tiernitoooo


buenoh besos bye

Vaal<3 dijo...

poobre cita!!
peroo le deberiaa dar una oportunidad a adrian!!
y que se olvide del estupido de aaron u.u
me encantoo!!
esperoo que te pases por mi log plis!!
prometobovolverteaolvidar.blogspot.com
y publica prontoo plis!!

-miley-cyrus- dijo...

Hola!
bien, vengo a decirte, que me gusta mucho tu blog!
y también que espero verte en mi blog... jeje
un beso!
adiós!