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martes, 29 de diciembre de 2009

Capítulo 22. Nuevo día

Me desperté a las ocho de la mañana con el ruido del despertador, que no paraba de molestar. Intenté apagarlo, y cuando por fin creía que lo había conseguido,y me eché a dormir, volvió a sonar. Harta de esperanzarme sobre un ratito más durmiendo, me levanté dolorida, y me dirigí al espejo de mi habitación para ver cómo de penoso era mi aspecto. Tenía los ojos rojos e hinchados, lo propio cuando lloras toda la noche, y estaba despeinada.


Me toqué la cabeza para intentar recordar el por qué de los dolores que sentía en las piernas y en las palmas de la mano, y la mala pinta que tenían mis ojos. En descubrir lo primero, apenas tardé unos segundos. La tarde anterior había vuelto a tropezar en medio de la calle mientras huía de mis problemas. Me senté sobre el suelo, y determiné que los ojos hinchados y rojos eran por culpa de...esos recuerdos no tan lejanos. Y tal vez por Aarón. Una lágrima o dos.

Me pusé en pie una vez que ya sabía con seguridad lo que había ocurrido el día anterior, y bajé a desayunar. Me encontré una nota sobre la mesa en la que mi madre nos decía que ese día estaría fuera de casa junto con mi padre, ya que había nacido el hijo de unos amigos y, al ser el primogénito de la pareja y estar los abuelos del niño lejos, no tenían a nadie mejor que les ayudara que dos padres expertos.

Tras leerla, me dirigí al estante de los tazones y cogí uno, para prepararme el desayuno de siempre. A los quince minutos terminé, y subí al cuarto de baño para asearme, y más tarde a mi dormitorio a cambiarme de ropa. Escogí algo sencillo, no tenía ganas de más. Unos vaqueros y una camiseta blanca simple, con una sudadera negra por encima. Encendí el móvil y, al ver que no había nada nuevo, me lo metí en el bolsillo. Traté de buscar a mi hermano, y lo encontré dormido, pero no lo desperté, ya que no tenía motivos para hacerlo. Volví a mi cuarto y me tumbé sobre la cama, dispuesta a seguir durmiendo, pero un golpe en la puerta de la casa me sobresaltó.

¡Hola!

Aquí os dejo este capítulo tan... poco importante. Lo siento, es que las cosas tienen que suceder así. Lo sé, es aburrido pero... los próximos sí que me gustó escribirlos, sobre todo el... bueno, en realidad, de los siguientes tres o cuatro, todos me encantaron, espero que cuando os los enseñe a vosotros también os gusten :)
Ahora que se van acabando las vacaciones de Navidad, lamentablemente, voy a coger el ritmo tan bueno de postear capítulos que tenía antes de que comenzaran, ya que estuve estos días adelantando los capítulos que durante tanto tiempo no había escrito. Os informo de que un personaje que apenas conocéis cogerá importancia, mucha importancia. Me encariñé demasiado con Aarón, y eso no es bueno para mi idea original... ¡ais! ¡Ya estoy hablando demasiado!
En fin, que antes de despedirme, necesito decirle a Mari que, puesto que jamás coincidimos, me tomaré la libertad de pensar sobre qué puede tratar nuestra novela conjunta de la cual aún no sabemos nada. Debemos acordar una hora en la que poder hablar ya de una vez, en serio, pero ni siquiera sé si eres de España, lo que facilitaría muchísimo las cosas...
Por cierto, voy leyendo poco a poco las novelas que me recomendáis en vuestros comentarios, todas son geniales :)
Ahora sí que me despido...
Un beso, Henar.
Recordad, sois las mejores... :)

Capítulo 21. Recuerdos

Intenté correr, pero las piernas no respondían. Lo volví a intentar mientras Alex me miraba apenada, y finalmente, tras unos segundos lamentables, conseguí moverme, y fui rápido, muy rápido. Cuando estaba cruzando el parque, ese asqueroso parque en el que un idiota me había engañado, tropecé y caí al suelo. Puse las manos, y caí de rodillas al suelo. Sentí una punzada de dolor, pero porque yo sufriera no se iba a acabar el mundo. Comencé a llorar, sin levantarme del suelo. La gente comenzó a aglomerarse para mirarme, algunos creían que era una actuación. En ese momento, apareció Alex y comenzó a gritar para que se fueran. Me tomó del brazo y me llevó detrás de un árbol. Hizo que me sentara, ella hizo lo mismo a mi lado, y comenzó a hablarme:

-Hablaría de ti.

Miré mi reloj, las dos. Imposible que hablara de mí, estaría avisada. Negué con la cabeza. Noté la desesperación en sus ojos, quizás estaba haciendo una montaña de un granito de arena. Aarón era Aarón, irremediablemente. Todo lo mujeriego que Daniel me comentó... Volví la vista hacia Alex, que mantenía su cabeza entre las piernas, con las manos en el cuello. Al darse cuenta de que la observaba, giró la cabeza hacia mí:

-Sí, lo que tú tienes no son más que problemas. Los atraes, ¿no? Es la segunda vez, Ariadna, ¡la segunda! ¿Cómo lo haces?

La miré confusa, aunque sabía por dónde iba. Ella paró por unos instantes, para luego continuar:

-¿Cómo haces eso de enamorarte de los tíos más cerdos e hipócritas que hay por ahí? ¡No te convienen! Pero tú, nada... primero Adrián, el típico que se veía a kilómetros que te iba a destrozar el corazón, ya que algún día tendría que irse a... ¡yo qué sé! Su relación contigo se basó en mentiras, ¿quién sabe de dónde venía él? Lo que estaba seguro es que no era de aquí, y que algún día se iría. Un amor de verano es lo que fuiste para él. Quizás menos que eso...-los ojos se me llenaron de lágrimas...¿por qué me hacía esto?¿Por qué me recordaba una de las peores etapas de mi vida? Me tapé los oídos, no quería escuchar más, aunque sabría que ella seguiría hablando. Lo hacía por mi bien.

Paró, rompiendo todos mis esquemas, se colocó frente a mí, con la cabeza apenas a unos pocos centímetros de la mía. Las lágrimas corrían por mi cara libres, y ella me levantó la cabeza con arrepentimiento.

-Sabes que lo hago por tu bien...-yo asentí con la cabeza. Me deshice de sus brazos, y la abracé como pude- Eres tan vulnerable...

lunes, 28 de diciembre de 2009

Capítulo 20. Miente

Llegamos a una cafetería en la que muy a menudo actuaban grupos que buscaban un sitio en el complicado mundo de la música. Algunos eran realmente buenos.

Estaba apartada de la zona más transitada de la ciudad, por lo que, la primera vez que entramos en ella, fue de casualidad. Desde entonces, íbamos todas las semanas, ella y yo. Solas. Era un lugar especial, pequeño pero acogedor, con las paredes pintadas de colores crema, suelo de madera y sillones similares a los de las películas antiguas. Me encantaba.

Ese día, al parecer, no habría actuación musical, ya que el pequeño escenario estaba desmontado cuando llegamos. Nos sentamos en una de las mesas que daba al gran ventanal desde el cual se veía un paisaje precioso, todo era verde. Alex se levantó para pedir en la barra unos batidos, los de siempre, mientras yo esperaba sin apartar la mirada del exterior. Me mentalizaba para ser feliz. O al menos para aparentarlo.

A los pocos minutos llegó ella con las bebidas, y se sentó en frente de mí. Permanecimos un rato mirando a la nada, dando sorbos de poco en poco a los batidos, sin intercambiar una mísera palabra, tiempo suficiente para pensar en lo que había pasado hace un par de horas, con Aarón. En lo mágico que había sido, en lo sinceras que sonaron sus palabras. También tiempo para pensar en lo que Carlota me gritó. Llegué a una conclusión, que no tardé en comunicar a Alex:

-Miente.

-¿Qué?- Alex salió de su ensimismamiento, probablemente causado por Daniel...- Ah, sí, ya lo pillo. ¿Quién miente?

-Carlota, ¿o acaso piensas que Aarón?

-No, ¡no! Yo no dije eso. Claro que miente esa, ya te lo dije.

-Sí, claro...- en ese momento sentí la necesidad de salir de allí- ¿Nos vamos?

-Pero...si apenas nos hemos acabado los batidos, ¡qué prisas tienes! Aunque venga, vámonos, si es lo que la señorita desea- esto último lo dijo justo antes de hacerme una
reverencia. Intenté cogerla para vengarme, pero salió corriendo, y yo la seguí. Me despedí con la mano de los camareros, ya amigos, que no paraban de reír. Con el paso del tiempo, se habían acostumbrado a nuestras tonterías.

Finalmente, la alcancé, y comencé a hacerle cosquillas. Continuamos riendo y bromeando sobre Carlota y las otras dos, hasta que llegamos a la casa de Daniel. Miré a Alex, y entonces comprendí que no había sido una casualidad del destino pararnos en su puerta.

Ella fue saltando hasta el umbral y tocó el timbre. Corriendo volvió a mi lado, por miedo a que abriese una persona desconocida. Salió una persona de unos cuarenta años, guapa y alta. Deducimos que era la madre de Dani. Le preguntamos por Daniel, mientras ella sonreía cálidamente.

-Sí, Daniel se fue esta mañana, pronto, al parque, y hace unos minutos recibí una llamada suya. Me comentó que no vendría a comer, ya que debía acompañar a Aarón y su novia a un restaurante. Estos chicos, qué rapido crecen...-sentí que se me derrumbaba el mundo encima...¿su novia? ¿esa no era yo?
Intenté mantener la compostura, al menos hasta que cerrara la puerta su madre, aunque no pude evitar soltar una lágrima, que ella no percibió. Se despidió de nosotras, argumentando que debía terminar de preparar la comida, y cerró.

¡Hola!
Espero que os guste el capítulo, las cosas se van poniendo un pelín más interesantes :D
Mary, ya acepté tu invitación del msn :)
Recordad para quien quiera hablar un rato: dimeyalaverdad@hotmail.com

domingo, 27 de diciembre de 2009

Capítulo 19. Decepción

Fuimos hasta la calle principal de la ciudad, donde estaban todas las tiendas, y en la primera, encontré un vestidoo precioso. Era estampado, me quedaba por encima de las rodillas, y tenía vuelos al final. No dudé en comprármelo, y en la siguiente tienda fue Alex la que se enamoró de unas sandalias.

Cuando íbamos a salir de la última tienda, cerca de los probadores, nos encontramos con Luisa y Marta, nuestras amigas. Ellas charlaban muy animadamente, y cuando nos acercamos, al instante pararon. Eso a Alex le sentó muy mal, pero no se lo reprochó. Tenían derecho a una intimidad, ellas podían pensar lo mismo de nosotras. Me acerqué a darle un par de besos a cada una, pero ellas me rechazaron.

-¿Qué os pasa conmigo?- les pregunté incrédula, no daba crédito a lo que acababa de pasar.

-No hablamos con traidoras- contestó Luisa con dejadez, mientras chocaba las palmas con la otra, Marta.

-¿Perdona?

-Eso, que eres una traidora- habló Marta-. Nos damos la vuelta y te lías con el novio de Carlo.

-No sé cómo nos has engañado de esta manera todos estos años. ¡Espabila! Hemos abierto los ojos. Ya me extrañó cuando bailaste con él, pero no pensé mal, hasta que me contó todo Carlos- dijo Luisa, dejándome aún más extrañada...¿qué le habría contado Carlota?

-Iba de mosquita muerta la niñata esta... y mira- comentó Marta en voz baja mientras me miraba con desprecio.

Miré a Alex con desesperación, no podía articular palabra, y notaba como ella se iba poniendo cada vez más furiosa. Iba a explotar...

-¡Decidme qué coño os habéis creído para decir esas estupideces sobre mi mejor amiga!- gritó finalmente, mientras se acercaba a ellas con mirada desafiante.

De repente, alguien salió de la sala de probadores, con cara de prepotencia y una sonrisa burlada pintada en su rostro. Típico en ella.

-¿Por qué habláis con estas pringadas?- definitivamente, odiaba a Carlota.

Alex respiró muy hondo, sacó una sonrisa bastante falsa, y se acercó a ella hasta ponerse justo en frente.

-¡Ay, Carlota! Qué bien te debe quedar ese vestido que te acabas de probar-dijo, mirando la ropa que traía entre las manos. Carlota sonrió visctoriosa. ¿Qué hacía?-. Seguro que resaltan tus piernas. Sí, seguro. Y también tu cara de impresentable. Y quizás, sólo quizás, hasta resalte lo manipuladora, mentirosa y poco inteligente que eres. Definitivamente, no le quedaría mejor a ninguna otra puta.

-¿Qué me has llamado?- preguntó Carlos boquiabierta. Le costaban articular las palabras. Alex era fantástica...

-También es sorda la niña- dijo ella, mirándome y riendo-. Siento decirte esto: nos vamos. No ha sido un placer verte, cariño.

Nos estábamos dando la vuelta para marcharnos cuando escuché la chillona voz de Carlota a mis espaldas.

-Ariadna, tú puedes conformarte con cualquiera, pero Aarón es mío desde ayer, que lo sepas.

Miré a Alex extrañada, y con los ojos le pregunté si debía darme la vuelta. Ella negó, pero la ignoré y me giré:

-¿Qué?- fue lo único que me salió de la boca. Estaba confusa.

-Sí, después de que nos vieses en el cobertizo, él salió corriendo a no sé dónde, y a la vuelta me dijo que fuésemos novios. Obviamente, le dije que sí. ¿A que te alegras por mí?

-Eres una jodida mentirosa- le dije sin pensármelo.

-Pregúntale a él. Eso si te quiere volver a ver.

-Tranquila, lo haré- le dije, y salimos de la tienda. Cuando crucé la puerta, salí a correr sin dirección alguna. No podía evitar pensar que lo que acababa de oír era cierto...venía de Carlota, sí, pero en alguna parte de mi corazón seguía confiando en ella, por mucho que la cabeza que me dijese no. No conseguía olvidar los momentos que había pasado con ella...aunque en todos, ahora que me fijaba, estaba presente esa pizca de hipocresía.

Continué corriendo hasta llegar a un banco en una acera solitaria, y a los pocos segundos apareció Alex. Parecía fatigada. Las lágrimas corrían por mi rostro como el agua de lluvia, y no conseguía que frenases. El escaso rímel que llevaba en los ojos comenzó a extenderse por toda mi cara, lo notaba.

-Tú...tu no puedes creerla. Sólo dice tonterías, y bien lo sabes- la noté apenada mientras me decía esto. Sacó un pañuelo de su bolso y me secó las lágrimas con él. Yo no podía hablar, tan solo me saldrían gallos si lo intentaba. Alex se acercó a mí y me abrazó, mientras me susurraba palabras de consuelo- ¿Quieres que hagamos algo?

Asentí con la cabeza. Nos miramos fijamente. Ella sabía lo que yo quería. Se levantó de un salto, me tomó la mano, y tiró de mí mientras corría.

¡Hola de nuevo!
Siento mucho no haber publicado en tanto tiempo, pero es que estuve en un lugar pasando las navidades donde no podía subir entradas, porque en las escasas veces que conseguía conectarme a Internet, no tenía ni los medios para encontrar mi parte de la novela ya escrita, ni las ganas para comenzar de nuevo a inventar... Espero que lo comprendáis. Y, aunque un poco retrasado, os deseo Feliz Navidad, y a tiempo, Felices Fiestas y un Próspero Año Nuevo. Deseo que disfrutéis de éste tiempo de vacaciones tanto como yo ;)
Sobre el capítulo... no me gustan las historias demasiado 'ñoñas' desde un primer momento, no guardaría mucho parecido con la realidad, según mi punto de vista... Por lo que, cabe la posibilidad de que detrás de todo lo bueno, venga algo malo, o viceversa. Supongo que en éste aspecto estaréis de acuerdo conmigo.
No me enrollo más, solo queda decirle a Mari, por si acaso no puede leer mi comentario, que me encantaría emprender un 'proyecto' con ella´, con unos personajes más conocidos que estos.
Mi msn es
dimeyalaverdad@hotmail.com, agregadme si queréis para charlar sobre literatura, cine...o lo que queráis que tenga que ver con este mundito de Blogger.
¡Un beso!

sábado, 19 de diciembre de 2009

Capítulo 18. Difícil de entender

-Explícame...¿qué fue eso?- pregunté a Aarón aún riendo por la escena-¿Qué le dijiste a Dani?

-Le dije "me alegro por ti, pero ahora huye"...-no podía aguantar la risa mientras hablaba.

-¿En serio?- exclamé incrédula, a lo que él asintió con un leve movimiento de cabeza-¡No me lo puedo creer! ¡Eres un insensible!

Le di un golpe en el brazó y comenzamos a reír sin poder parar. Cuando lo conseguimos, aún con la sonrisa pintada en nuestros rostros, se puso frente a mí y me miró muy fijamente a los ojos. Al principio no pude mantenerle la mirada, pero finalmente lo conseguí, con fuerza de voluntad y el corazón saliéndose de su sitio. Él se fue acercando poco a poco, ambos queríamos terminar lo empezado. Apenas estábamos a unos centímetros, cuando me susurró un te quiero. Yo simplemente me ruboricé y me acerqué un poco más, hasta el punto en que nuestros labios se rozaron. En ese momento me sentí volar, mis pies ya no estaban en el suelo. Apenas duró unos segundos, pero yo hubiese deseado que no acabara nunca.


Poco a poco nos fuimos separando, mientras mos mirábamos fijamente. Era tan especial... no sabía cómo podía estar así con alguien al que hacía tan poco que había conocido y con el que había estado enfadada la mitad del tiempo que había pasado con él. Él me dedicó una de esas cálidas sonrisas que me volvían loca, y yo se la devolví como pude, tímidamente, y bajando la cabeza. Me la levantó ligeramente y me dio un beso en la mejilla, y no pude evitar suspirar. Él, extrañado, me pregúntó con la mirada qué significaba eso.

-No lo entiendo- le contesté, era la verdad. Él puso cara de extrañeza, y se lo tuve que explicar- No entiendo cómo se puede odiar tanto a una persona...y en cinco minutos amarla locamente sin poder imaginar una vida sin ella.

Él se limitó a sonreír, aunque en sus ojos pude ver una pizca de preocupación. No le di la menor importancia, y decidí levantarme del banco para buscar a Alex. Aarón me acompañó y por el camino no dijo ni una sola palabra. A veces es mejor callar, a decir cosas sin sentido, y yo comprendí que había mucho en lo que pensar después de lo que había pasado, aunque sobre todo para mí.

Llegamos a la fuente del parque, y allí estaban los dos tomándose una foto, y cuando nos vieron, corrieron a darle la camára a un señor que pasaba por allí para poder salir nosotros también. A mí nunca me habían gustado las fotos, y en un principio me negué completamente a salir en ella, pero Alex me convenció diciéndome que podría recortarla de manera que solo saliésemos Aarón y yo y regalármela...y no pude resistirme.


Cuando el señor nos devolvió la cámara, nos despedimos de los chicos porque, de una forma u otra, se nos había hecho tarde, y queríamos ir de compras. Sabíamos que ellos no querrían.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Capítulo 17. He cambiado

-Dani me dijo que eras de esos.

-Se equivocó.

-Dani no me mentiría. Él no traicionaría a quien le ayuda. No le va ese rollo...

-De acuerdo, no te ha mentido. Yo era de esos, pero he cambiado. Te lo juro...desde ayer sólo puedo mirar a una persona, y hacerle daño a ella, me está matando por dentro- algo corrió por su mejilla... ¿una lágrima?

-¿Cómo sé que no mientes?-le creía...por mucho que mi cabeza dijera no, mi corazón gritaba sí.

-No mentiría a la persona a la que amo- tras esas palabras, poco a poco nos fuimos acercando el uno al otro, pero de repente escuchamos unos pasos que venían hacia nosotros...¡qué oportuna es la gente!

-¡Chicos! ¿A que no sabéis qué ha...?-gritó Alex mientras se acercaba, pero Daniel le puso la mano en la boca y poco a poco fueron retrocediendo hasta esconderse detrás de un árbol. Fue una escena graciosa.

-No seáis tontos, venid aquí- les dije entre risas.

-¿Seguro?- se oyí un voz detrás del árbol.

-Seguro...-me daba la impresión de que Aarón planeaba una venganza por la interrupción.

En ese momento, Alex y Daniel se acercaron dados de la mano. Me alegraba tanto por ellos...además hacían una pareja estupenda. Sonreía y me fui a levantar, pero Aarón puso la mano sobre mí y se levantó él, dejándome un poco confusa. Fue hacia Daniel, le miró, le dio un abrazo y le susurró algo. Volvió a sentarse y entonces me dejó levantar, muy extrañada, y fui donde estaba Alex, casi tan confundida como yo, y le di un beso en la mejilla en señal de felicidad. Ella me respondió con un abrazo, y pidiéndome perdón por su inoportunidad. Entonces se separó de mí, de golpe, y se fue corriendo con Daniel dados de la mano. Están locos...

martes, 15 de diciembre de 2009

Capítulo 16. Créeme

-Lo siento- dijo Aarón de repente. Parecía que ese día escucharía más de una vez esas palabras.

-No sé de qué me hablas- no aparté la mirada del teléfono, aunque lo supiese perfectamente.

-Ari...Ariadna, sí lo sabes. Y creo que tengo derecho a pedirte perdón si éste es sincero.

-Quizás he olvidado de lo que me hablas, aunque no he olvidado quién eres, tenlo por seguro...-dudé unos segundos antes de hacerle una pregunta que me reconcomía por dentro...todo me reconcomía por dentro- ¿Para qué has venido si no es para hacerme más daño?

-He venido para pedirte perdón, ya lo sabes...¿Por qué no te das cuenta de que estoy realmente arrepentido?- dijo elevando el tono de voz y cayendo sobre el banco en el que yo estaba sentada, quedándose a unos pocos centímetros de mí. Dejé de mirar a la pantalla del teléfono y le miré a los ojos. Él me miraba fijamente. Parecía arrepentido. No debía caer...otra vez no- ¿Por qué no te das cuenta de que fue un error?

Intenté hablar pero el nudo que tenía en la garganta me impidió hacerlo con claridad a la primera. Volví a intentarlo:

-Aarón, un error es confundirte en un examen cuando te lo sabes. Un error es no recordar qué día de la semana es. Pero un error no es, ni será, besar a una persona. Y si añadimos que era mi mejor amiga, más a mi favor.

-Me llevó a ese cuarto con la excusa de que allí había escondido algo para ti, y quería que yo te lo entregara. Yo la creí, parecía conocerla lo sufiente para saber que no te haría daño. Pero me equivoqué. De repente se abalanzó sobre mí, literalmente, y me besó. Entonces vi a Dani en el suelo y una silueta corriendo. Se me derrumbó el mundo encima. Aunque ahora si no me quieres creer, una vez que está todo dicho, no lo hagas, estás en tu derecho.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Capítulo 15. No pintas nada aquí

A los cinco minutos, Daniel, como ya nos había prometido, apareció con la mirada perdida en nuestra búsqueda...pero no iba solo... A su lado iba el chico que la noche anterior me había roto el corazón. No tenía ni idea de qué pintaba ahí. Esta vez fue Alex quien tomó la iniciativa, y gritó sus nombres para que se dirigieran a donde estábamos sentadas. Poco a poco mi corazón se iba acelerando y mi odio hacia Aarón aumentaba...¿cómo tenía la cara de aparecer donde no le habían invitado? Cuando tan solo estaban a tres metros, Alex se despegó del banco con un salto y fue a darle dos besos a cada uno. Al terminar, me dio un codazo para que hiciera lo mismo, y para no defraudarla se los di a Daniel. Sólo a Daniel. Ella me dirigió una mirada con el propósito de darme fuerza, y creo que funcionó.

-¿Qué me queríais decir?- preguntó Daniel con culpabilidad en sus ojos. Tenía motivos para sentirse así.

-En realidad, sólo era yo la que tenía que hablar contigo...-dijo Alex, dándome la impresión de que no estaba alterada.
-Claro, dime- contestó el chico pacientemente.

-Bueno...verás...-genial, ya estaba Alex nerviosa. Tenía que hacer algo por mucho que me pesara.

-¿Por qué no os vais a hablar solos allí? será más fácil que lo comprendáis así, creedme- les dije, mirando de reojo a Aarón. Dani asintió, y Alex me dio un beso en la mejilla mientras susurraba un lo siento. Se apartaron de donde estábamos y fueron hasta otro banco lo suficientemente alejado como para que no pudiésemos escichar lo que decían, ni ver sus expresiones con claridad. Yo me senté donde estaba antes y saqué el móvil, simplemente para parecer ocupada.

Lo sé, lo sé... esta entrada es muuuuy corta, pero no es la semanal y larga que os prometí... Aún no solucioné el problema, pero ayer cogí un ratito y pase parte de mi novela aquí, quizás motivada por la cantidad de comentarios que recibí en la anterior entrada. Os los agradezco mucho, en serio. Lo más probable es que ponga un trocito pequeño cada día, aunque algún día supongo que pondré uno largo, por eso de ser un capítulo especial... bueno, no quiero adelantar nada. Un beso, y repito, GRACIAS, sois lo mejor :)





sábado, 12 de diciembre de 2009

Capítulo 14. Tenéis que hablar

En pleno sueño, noté una mano que me agitaba insistentemente. Al principio la ignoré, pero me fue imposible seguir durmiendo porque cada vez me movía con más fuerza. Finalmente cedí, y abría los ojos, y allí estaba ella:

-¡Ariadna! Te costó eh...- Alex me observaba fijamente, y cuando conseguí incorporarme, me percaté de que ya estaba vestida y peinada, lo cual me sobresaltó, porque ella era la dormilona de las dos.

-¿Qué hora es? ¿Y qué haces ya vestida? ¿Pasó algo?- le pregunté seguidamente.

-Qué va...lo que pasa es que apenas conseguí dormir anoche y llevo dando vueltas por tu casa desde las siete de la mañana, y ya son las diez y media. Anda, levanta de la cama y te vistes, que tengo ganas de pasear por algún parque.

Le hice caso, y alrededor de las once, ya estaba lista para salir, por lo que me despedí de mi madre y nos dirigimos al parque del centro en el que el día anterior estaba la competición, aunque ya no había rastro de ella ni de la gente. Nos sentamos es un banco a la sombra y permanecimos en silencio durante unos minutos, hasta que decidí hablar, aunque Alex se me adelantó:

-Déjame hablar a mí primera- hizo una pequeña pausa, y continuó hablando muy acelerada, tanto que apenas se le podía entender- Es Daniel.

-¿Qué pasa con él?- pregunté ingenuamente, hasta que caí en la cuenta- ¡¿Daniel?!

-Sí...créeme que lo he pensado mucho, quería ordenador mis sentimientos, y ya lo hice... Y éste ha sido el resultado- dijo ella evitando mi mirada continuamente.

-Alex...- en ese momento me abalancé sobre ella y la abracé fuertemente, hasta el punto de oír sus gritos de socorro- ¡Estoy tan feliz por ti!

-Me esperaba que te alegrases un poco, ¡pero no que fueses tan efusiva! ¿Tú crees que tengo posibilidades? ¿Se lo debo decir?

-Estarías loca si no lo hicieras. Espera un momento, voy a llamarle- cogí el móvil del bolsillo y marqué su número mientras reía de la cara de susto que puso Alex. Cuando escuché la voz de Daniel, le puse el teléfono en la oreja a Alex, quedándose ella paralizada, por lo que actué rápido y puse el manos libres. Intenté que mi amiga dijera algo, pero como me pareció imposible, tuve que hablar yo primera:

-¡Hola Dani! Estamos aquí Alex y yo, en el mismo parque de ayer, y te tenemos que decir algo, ¿te quieres venir?

-Emm...claro, dadme cinco minutos y estoy alli. ¡Adiós!- colgó él, sin darnos tiempo a despedirnos. Miré a Alex, que cada vez temblaba más y más. La cogí de la mano para que se calmara y tras decirle unas pocas veces que todo iría bien, conseguí que respirara con normalidad.

A los cinco minutos, Daniel, como ya nos había prometido, apareció con la mirada perdida en nuestra búsqueda...pero no iba solo.

Capítulo 13. Otra vez intriga

-Ariadna, ¿con quién...?- dijo mientras encendía la luz- ¿Alex?

-Sí, mamá. Me mandó un mensaje diciéndome que tenía ganas de dormir aquí y vino. Espero que no te importe- dije justificándome, con la esperanza de que no llamara a sus padres para que la recogieran.

-Oh no, hija, claro que no me importa. Es que pensé "mi hija puede estar un poco loca, pero tanto para hablar sola, no creo", y vine a comprobarlo- dijo ella mientras se daba la vuelta y se despedía de nosotras con un beso al aire, pero se volvió hacia nosotras finalmente- ¡Ah! Alex, llamaste a tus padres, ¿verdad?

-¡Mis padres! ¿Cómo puedo ser tan estúpida?- dijo ella mientras se daba varias veces con la mano en la cabeza- No, se me olvidó. Les llamo ahora, no creo que estén dormidos tan pronto, a ver qué dicen...

Entonces se dio la vuelta, encendió su móvil y marcó el teléfono, poniendo el altavoz. Al cuarto tono una señora contestó:

-¡Mamá! Soy yo...estoy en casa de Ari, se me olvidó llamar a casa para avisaros...¿me puedo quedar a dormir? Por favor...si no me crees, ¡hoy te lo demuestro! Está aquí la madre de Ariadna- rogó Alex a su madre.

-Hija, quédate. Pero iros a dormir ya, que es muy tarde. Mañana por la mañana hablamos de cómo te paso a recoger, ¡y no des la lata!- dijo ella entre risas, era una suerte qeu aceptase, y cuando nos despedimos, mi madre nos dijo que ahora teníamos que dormir de verdad, o sino mañana nadie podría con nosotras, y cuando definitivamente se fue, apagando nuestra luz, le pregunté muy bajo a Alex:

-¿Me dirás quién es tu nuevo amor?

-Como tu madre dijo, hay que dormir. Así que ya sabes- me dijo mientras me guiñaba un ojo y se daba la vuelta para que no pudiese convencerla. ¡Odiaba eso! Otra vez con intriga...

Estuve parte de la noche pensando sobre quién sería esa persona...¿le conocería? Lo más probable era que sí...aunque no me lo imaginase, había muchas posibilidades, y entre tantos pensamientos sobre eso y mucho recapacitar sobre el día tan ajetreado que había tenido, conseguí dormirme.

Aquí os dejo el capítulo trece...¡jope que rápido se me han pasado todos estos! Ahora, supongo que pondré uno largo por semana, hasta que arregle el word, porque tampoco puedo escribir...
Pero hoy, como el capítulo me pareció excesivamente corto para ser uno semanal, os pongo otro en un rato. No los pongo juntos porque se nota demasiado que es un capítulo nuevo.
Un beso :)

jueves, 3 de diciembre de 2009

Capítulo 12. Visita nocturna

Al llegar abajo, vi cómo Carlota se acercaba a mí desesperadamente. La persona a la que menos quería ver en ese momento.

-¡Amiga! ¡No tienes ni idea de cómo besa Aarón!- me dijo mientras trataba de abrazarme.

-¿Sabes qué, Carlota? Me das asco. Te metes todo lo que puedes en el cuerpo y después me restriegas tus amores. Aléjate de mi vida- le dije sin pensármelo dos veces, aunque al recapacitar, me di cuenta de que era lo que necesitaba decir.

-¡Eres una envidiosa! Siempre quisiste lo mío, ser como yo. ¡Al fin te das cuenta de que aquí quien manda soy yo!- me dijo mientras se tambaleaba elevando demasiado la voz, lo que provocó que la gente empezase a acercarse, pero yo no quería líos, me di la vuelta con la intención de marcharme de allí. Parecía que ya no era bienveinda, aunque usto antes de abrir la puerta de la calle, pude escuchar las últimas palabras de Carlota antes de vomitar en el suelo- ¡Que te jodan!

Cuando llegué a casa apenas eran las diez y media, y mi madre, al verme, trató de averiguar el motivo para que llegase tan pronto, y sólo pude decirle que la fiesta era aburrida, mientras subía las escaleras para encerrarme en mi cuarto. Necesitaba recapacitar, pensar en todo lo que había hecho ese día. Cuando llevaba ya unos minutos tendida en la cama, el sueño empezó a apoderarse de mí y, entre lágrimas, cerré los ojos para dormirme, pero ya cuando lo había logrado noté la vibración del móvil que seguía sobre la cama. Lo miré, un mensaje de Alex:

Hola Ari...como te fuiste pronto de la fiesta, y vi que se montó un jaleo con Carlota, me preocupé y hablé con Dani, que me ha contado todo...lo siento, de verdad. Y como no podía soportar pensar que estarías triste, salí de la fiesta, y ahora estoy en la puerta de tu cada con la esperanza de que me abras y poder dormir aquí...aunque si no quieres nada.

Bajé las escaleras corriendo, aunque intentando no hacer demasiado ruido porque mis padres ya estaban dormidos, y abrí la puerta de la calle. Antes, quizás, necesitaba estar sola, pero ahora no, quería hablar con alguien, desahogarme, y prefería que fuese con Alex. Ella siempre estaba ahí cuando la necesitaba, era tan buena persona... Pero cuando abrí la puerta me desanimé al ver que no había nadie, y ya cuando la iba a cerrar escuché un grito, y al mirar vi a Alex, que se abalanzó para abrazarme.

-¡Cómo te quiero, Ariadnita mía!- me gritó mientras se separaba de mí y me daba la mano para dirigirme a mi habitación, aunque le pedí que no hablara fuerte por mis padres, y lo comprendió.
Ya en la habitación, saqué la cama de debajo de la mía y le pusimos las sábanas entre las dos, Alex apagó su móvil y el mío, y me obligó a sentarme en su colchón, a su lado.
-¿A ti qué te pasa hoy, que estás tan feliz?- le dije mientras reía.
-Nada, chica...bueno, en realidad sí pasa algo. Aunque no te lo contaré hasta que tú no me cuentes lo tuyo, que creo que lo necesitas- me dijo mientras me sacaba la lengua y se ponía frente a mí.

-No pasó nada, Alex, simplemente descubrí lo cerdo que es Aarón, y lo hipócrita que es Carlota. Me arrepiento de haber sido su amiga durante tantos años...¿cómo no pude darme cuenta de lo que ella es realmente?

-Yo me lo imaginaba. Sabes perfectamente que nunca le confié nada a ella, no me daba buena espina. Y te advertí, recuerda que lo hice...-era cierto, aunque Carlota siempre intentaba que ella le contase sus secretos, nunca funcionó- ¿Pero qué? ¿Acaso eso importa? ¡No! Ya se puso ella solita en su lugar. Y ahora debes olvidarte dtanto de ella como del cerdo de Aarón, ¿vale?

-Vale. Pero te aviso de que me puede costar- le dije mientras le daba la mano- Apenas le conocí hace un día pero...no importa, me pareció diferente y punto. Ahora cuéntame tu novedad, ¡un trato es un trato!

-De acuerdo...a ver cómo empiezo- dijo mientras se sonrojaba y hacía muchos movimientos con las manos, probablemente de nerviosismo- Venga ya. ¿Sabes qué? Te sonará extrañísimo, pero creo que me he enamorado...

-¡¿Qué!?- le grité mientras la abrazaba muy enérgicamente, aunque traté de calmarme- ¿Y de quién?

-¡Por favor no te rías de mí! Me enamoré de...-en ese momento alguien abrió la puerta de golpe y entró. Mi madre. ¡Qué oportuna!

-Arieadna, ¿con quién...?-dijo mientras encendía la luz- ¿Alex?

¡Hola! Al fin publico, aunque sigo con el word estropeado y tardo un buen rato en copiarlo... ¡Pero es que tenía muchas ganas! Hoy puse mucho, por eso de que llevaba casi una semana sin publicar... A ver si os gusta, y gracias por esperar. Volveré a publicar en cuanto tenga un ratito :)

martes, 1 de diciembre de 2009

Noticia. Nick Jonas&The Administration

¡Hola!
Como no puedo subir entrada por los problemillas que estoy teniendo con el word, os dejo esta noticia...¡algo es algo!

Nick Jonas comenzará en el 2010 una minigira para promocionar su disco en solitario, Nick Jonas & The Administration, pero únicamente es por América...de momento, nos debemos conformar con un vídeo promocionándola, en el que descubrimos algunas nuevas canciones, como la versión lenta de Tonight. Además, Diane Birch, de la que aún no sé nada, le acompañará en una canción, y según lo poco que escuché de ella, creo que me gustará.
Os dejo aquí el vídeo para que lo veaís vosotras mismas :)
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