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martes, 29 de diciembre de 2009

Capítulo 22. Nuevo día

Me desperté a las ocho de la mañana con el ruido del despertador, que no paraba de molestar. Intenté apagarlo, y cuando por fin creía que lo había conseguido,y me eché a dormir, volvió a sonar. Harta de esperanzarme sobre un ratito más durmiendo, me levanté dolorida, y me dirigí al espejo de mi habitación para ver cómo de penoso era mi aspecto. Tenía los ojos rojos e hinchados, lo propio cuando lloras toda la noche, y estaba despeinada.


Me toqué la cabeza para intentar recordar el por qué de los dolores que sentía en las piernas y en las palmas de la mano, y la mala pinta que tenían mis ojos. En descubrir lo primero, apenas tardé unos segundos. La tarde anterior había vuelto a tropezar en medio de la calle mientras huía de mis problemas. Me senté sobre el suelo, y determiné que los ojos hinchados y rojos eran por culpa de...esos recuerdos no tan lejanos. Y tal vez por Aarón. Una lágrima o dos.

Me pusé en pie una vez que ya sabía con seguridad lo que había ocurrido el día anterior, y bajé a desayunar. Me encontré una nota sobre la mesa en la que mi madre nos decía que ese día estaría fuera de casa junto con mi padre, ya que había nacido el hijo de unos amigos y, al ser el primogénito de la pareja y estar los abuelos del niño lejos, no tenían a nadie mejor que les ayudara que dos padres expertos.

Tras leerla, me dirigí al estante de los tazones y cogí uno, para prepararme el desayuno de siempre. A los quince minutos terminé, y subí al cuarto de baño para asearme, y más tarde a mi dormitorio a cambiarme de ropa. Escogí algo sencillo, no tenía ganas de más. Unos vaqueros y una camiseta blanca simple, con una sudadera negra por encima. Encendí el móvil y, al ver que no había nada nuevo, me lo metí en el bolsillo. Traté de buscar a mi hermano, y lo encontré dormido, pero no lo desperté, ya que no tenía motivos para hacerlo. Volví a mi cuarto y me tumbé sobre la cama, dispuesta a seguir durmiendo, pero un golpe en la puerta de la casa me sobresaltó.

¡Hola!

Aquí os dejo este capítulo tan... poco importante. Lo siento, es que las cosas tienen que suceder así. Lo sé, es aburrido pero... los próximos sí que me gustó escribirlos, sobre todo el... bueno, en realidad, de los siguientes tres o cuatro, todos me encantaron, espero que cuando os los enseñe a vosotros también os gusten :)
Ahora que se van acabando las vacaciones de Navidad, lamentablemente, voy a coger el ritmo tan bueno de postear capítulos que tenía antes de que comenzaran, ya que estuve estos días adelantando los capítulos que durante tanto tiempo no había escrito. Os informo de que un personaje que apenas conocéis cogerá importancia, mucha importancia. Me encariñé demasiado con Aarón, y eso no es bueno para mi idea original... ¡ais! ¡Ya estoy hablando demasiado!
En fin, que antes de despedirme, necesito decirle a Mari que, puesto que jamás coincidimos, me tomaré la libertad de pensar sobre qué puede tratar nuestra novela conjunta de la cual aún no sabemos nada. Debemos acordar una hora en la que poder hablar ya de una vez, en serio, pero ni siquiera sé si eres de España, lo que facilitaría muchísimo las cosas...
Por cierto, voy leyendo poco a poco las novelas que me recomendáis en vuestros comentarios, todas son geniales :)
Ahora sí que me despido...
Un beso, Henar.
Recordad, sois las mejores... :)

Capítulo 21. Recuerdos

Intenté correr, pero las piernas no respondían. Lo volví a intentar mientras Alex me miraba apenada, y finalmente, tras unos segundos lamentables, conseguí moverme, y fui rápido, muy rápido. Cuando estaba cruzando el parque, ese asqueroso parque en el que un idiota me había engañado, tropecé y caí al suelo. Puse las manos, y caí de rodillas al suelo. Sentí una punzada de dolor, pero porque yo sufriera no se iba a acabar el mundo. Comencé a llorar, sin levantarme del suelo. La gente comenzó a aglomerarse para mirarme, algunos creían que era una actuación. En ese momento, apareció Alex y comenzó a gritar para que se fueran. Me tomó del brazo y me llevó detrás de un árbol. Hizo que me sentara, ella hizo lo mismo a mi lado, y comenzó a hablarme:

-Hablaría de ti.

Miré mi reloj, las dos. Imposible que hablara de mí, estaría avisada. Negué con la cabeza. Noté la desesperación en sus ojos, quizás estaba haciendo una montaña de un granito de arena. Aarón era Aarón, irremediablemente. Todo lo mujeriego que Daniel me comentó... Volví la vista hacia Alex, que mantenía su cabeza entre las piernas, con las manos en el cuello. Al darse cuenta de que la observaba, giró la cabeza hacia mí:

-Sí, lo que tú tienes no son más que problemas. Los atraes, ¿no? Es la segunda vez, Ariadna, ¡la segunda! ¿Cómo lo haces?

La miré confusa, aunque sabía por dónde iba. Ella paró por unos instantes, para luego continuar:

-¿Cómo haces eso de enamorarte de los tíos más cerdos e hipócritas que hay por ahí? ¡No te convienen! Pero tú, nada... primero Adrián, el típico que se veía a kilómetros que te iba a destrozar el corazón, ya que algún día tendría que irse a... ¡yo qué sé! Su relación contigo se basó en mentiras, ¿quién sabe de dónde venía él? Lo que estaba seguro es que no era de aquí, y que algún día se iría. Un amor de verano es lo que fuiste para él. Quizás menos que eso...-los ojos se me llenaron de lágrimas...¿por qué me hacía esto?¿Por qué me recordaba una de las peores etapas de mi vida? Me tapé los oídos, no quería escuchar más, aunque sabría que ella seguiría hablando. Lo hacía por mi bien.

Paró, rompiendo todos mis esquemas, se colocó frente a mí, con la cabeza apenas a unos pocos centímetros de la mía. Las lágrimas corrían por mi cara libres, y ella me levantó la cabeza con arrepentimiento.

-Sabes que lo hago por tu bien...-yo asentí con la cabeza. Me deshice de sus brazos, y la abracé como pude- Eres tan vulnerable...

lunes, 28 de diciembre de 2009

Capítulo 20. Miente

Llegamos a una cafetería en la que muy a menudo actuaban grupos que buscaban un sitio en el complicado mundo de la música. Algunos eran realmente buenos.

Estaba apartada de la zona más transitada de la ciudad, por lo que, la primera vez que entramos en ella, fue de casualidad. Desde entonces, íbamos todas las semanas, ella y yo. Solas. Era un lugar especial, pequeño pero acogedor, con las paredes pintadas de colores crema, suelo de madera y sillones similares a los de las películas antiguas. Me encantaba.

Ese día, al parecer, no habría actuación musical, ya que el pequeño escenario estaba desmontado cuando llegamos. Nos sentamos en una de las mesas que daba al gran ventanal desde el cual se veía un paisaje precioso, todo era verde. Alex se levantó para pedir en la barra unos batidos, los de siempre, mientras yo esperaba sin apartar la mirada del exterior. Me mentalizaba para ser feliz. O al menos para aparentarlo.

A los pocos minutos llegó ella con las bebidas, y se sentó en frente de mí. Permanecimos un rato mirando a la nada, dando sorbos de poco en poco a los batidos, sin intercambiar una mísera palabra, tiempo suficiente para pensar en lo que había pasado hace un par de horas, con Aarón. En lo mágico que había sido, en lo sinceras que sonaron sus palabras. También tiempo para pensar en lo que Carlota me gritó. Llegué a una conclusión, que no tardé en comunicar a Alex:

-Miente.

-¿Qué?- Alex salió de su ensimismamiento, probablemente causado por Daniel...- Ah, sí, ya lo pillo. ¿Quién miente?

-Carlota, ¿o acaso piensas que Aarón?

-No, ¡no! Yo no dije eso. Claro que miente esa, ya te lo dije.

-Sí, claro...- en ese momento sentí la necesidad de salir de allí- ¿Nos vamos?

-Pero...si apenas nos hemos acabado los batidos, ¡qué prisas tienes! Aunque venga, vámonos, si es lo que la señorita desea- esto último lo dijo justo antes de hacerme una
reverencia. Intenté cogerla para vengarme, pero salió corriendo, y yo la seguí. Me despedí con la mano de los camareros, ya amigos, que no paraban de reír. Con el paso del tiempo, se habían acostumbrado a nuestras tonterías.

Finalmente, la alcancé, y comencé a hacerle cosquillas. Continuamos riendo y bromeando sobre Carlota y las otras dos, hasta que llegamos a la casa de Daniel. Miré a Alex, y entonces comprendí que no había sido una casualidad del destino pararnos en su puerta.

Ella fue saltando hasta el umbral y tocó el timbre. Corriendo volvió a mi lado, por miedo a que abriese una persona desconocida. Salió una persona de unos cuarenta años, guapa y alta. Deducimos que era la madre de Dani. Le preguntamos por Daniel, mientras ella sonreía cálidamente.

-Sí, Daniel se fue esta mañana, pronto, al parque, y hace unos minutos recibí una llamada suya. Me comentó que no vendría a comer, ya que debía acompañar a Aarón y su novia a un restaurante. Estos chicos, qué rapido crecen...-sentí que se me derrumbaba el mundo encima...¿su novia? ¿esa no era yo?
Intenté mantener la compostura, al menos hasta que cerrara la puerta su madre, aunque no pude evitar soltar una lágrima, que ella no percibió. Se despidió de nosotras, argumentando que debía terminar de preparar la comida, y cerró.

¡Hola!
Espero que os guste el capítulo, las cosas se van poniendo un pelín más interesantes :D
Mary, ya acepté tu invitación del msn :)
Recordad para quien quiera hablar un rato: dimeyalaverdad@hotmail.com

domingo, 27 de diciembre de 2009

Capítulo 19. Decepción

Fuimos hasta la calle principal de la ciudad, donde estaban todas las tiendas, y en la primera, encontré un vestidoo precioso. Era estampado, me quedaba por encima de las rodillas, y tenía vuelos al final. No dudé en comprármelo, y en la siguiente tienda fue Alex la que se enamoró de unas sandalias.

Cuando íbamos a salir de la última tienda, cerca de los probadores, nos encontramos con Luisa y Marta, nuestras amigas. Ellas charlaban muy animadamente, y cuando nos acercamos, al instante pararon. Eso a Alex le sentó muy mal, pero no se lo reprochó. Tenían derecho a una intimidad, ellas podían pensar lo mismo de nosotras. Me acerqué a darle un par de besos a cada una, pero ellas me rechazaron.

-¿Qué os pasa conmigo?- les pregunté incrédula, no daba crédito a lo que acababa de pasar.

-No hablamos con traidoras- contestó Luisa con dejadez, mientras chocaba las palmas con la otra, Marta.

-¿Perdona?

-Eso, que eres una traidora- habló Marta-. Nos damos la vuelta y te lías con el novio de Carlo.

-No sé cómo nos has engañado de esta manera todos estos años. ¡Espabila! Hemos abierto los ojos. Ya me extrañó cuando bailaste con él, pero no pensé mal, hasta que me contó todo Carlos- dijo Luisa, dejándome aún más extrañada...¿qué le habría contado Carlota?

-Iba de mosquita muerta la niñata esta... y mira- comentó Marta en voz baja mientras me miraba con desprecio.

Miré a Alex con desesperación, no podía articular palabra, y notaba como ella se iba poniendo cada vez más furiosa. Iba a explotar...

-¡Decidme qué coño os habéis creído para decir esas estupideces sobre mi mejor amiga!- gritó finalmente, mientras se acercaba a ellas con mirada desafiante.

De repente, alguien salió de la sala de probadores, con cara de prepotencia y una sonrisa burlada pintada en su rostro. Típico en ella.

-¿Por qué habláis con estas pringadas?- definitivamente, odiaba a Carlota.

Alex respiró muy hondo, sacó una sonrisa bastante falsa, y se acercó a ella hasta ponerse justo en frente.

-¡Ay, Carlota! Qué bien te debe quedar ese vestido que te acabas de probar-dijo, mirando la ropa que traía entre las manos. Carlota sonrió visctoriosa. ¿Qué hacía?-. Seguro que resaltan tus piernas. Sí, seguro. Y también tu cara de impresentable. Y quizás, sólo quizás, hasta resalte lo manipuladora, mentirosa y poco inteligente que eres. Definitivamente, no le quedaría mejor a ninguna otra puta.

-¿Qué me has llamado?- preguntó Carlos boquiabierta. Le costaban articular las palabras. Alex era fantástica...

-También es sorda la niña- dijo ella, mirándome y riendo-. Siento decirte esto: nos vamos. No ha sido un placer verte, cariño.

Nos estábamos dando la vuelta para marcharnos cuando escuché la chillona voz de Carlota a mis espaldas.

-Ariadna, tú puedes conformarte con cualquiera, pero Aarón es mío desde ayer, que lo sepas.

Miré a Alex extrañada, y con los ojos le pregunté si debía darme la vuelta. Ella negó, pero la ignoré y me giré:

-¿Qué?- fue lo único que me salió de la boca. Estaba confusa.

-Sí, después de que nos vieses en el cobertizo, él salió corriendo a no sé dónde, y a la vuelta me dijo que fuésemos novios. Obviamente, le dije que sí. ¿A que te alegras por mí?

-Eres una jodida mentirosa- le dije sin pensármelo.

-Pregúntale a él. Eso si te quiere volver a ver.

-Tranquila, lo haré- le dije, y salimos de la tienda. Cuando crucé la puerta, salí a correr sin dirección alguna. No podía evitar pensar que lo que acababa de oír era cierto...venía de Carlota, sí, pero en alguna parte de mi corazón seguía confiando en ella, por mucho que la cabeza que me dijese no. No conseguía olvidar los momentos que había pasado con ella...aunque en todos, ahora que me fijaba, estaba presente esa pizca de hipocresía.

Continué corriendo hasta llegar a un banco en una acera solitaria, y a los pocos segundos apareció Alex. Parecía fatigada. Las lágrimas corrían por mi rostro como el agua de lluvia, y no conseguía que frenases. El escaso rímel que llevaba en los ojos comenzó a extenderse por toda mi cara, lo notaba.

-Tú...tu no puedes creerla. Sólo dice tonterías, y bien lo sabes- la noté apenada mientras me decía esto. Sacó un pañuelo de su bolso y me secó las lágrimas con él. Yo no podía hablar, tan solo me saldrían gallos si lo intentaba. Alex se acercó a mí y me abrazó, mientras me susurraba palabras de consuelo- ¿Quieres que hagamos algo?

Asentí con la cabeza. Nos miramos fijamente. Ella sabía lo que yo quería. Se levantó de un salto, me tomó la mano, y tiró de mí mientras corría.

¡Hola de nuevo!
Siento mucho no haber publicado en tanto tiempo, pero es que estuve en un lugar pasando las navidades donde no podía subir entradas, porque en las escasas veces que conseguía conectarme a Internet, no tenía ni los medios para encontrar mi parte de la novela ya escrita, ni las ganas para comenzar de nuevo a inventar... Espero que lo comprendáis. Y, aunque un poco retrasado, os deseo Feliz Navidad, y a tiempo, Felices Fiestas y un Próspero Año Nuevo. Deseo que disfrutéis de éste tiempo de vacaciones tanto como yo ;)
Sobre el capítulo... no me gustan las historias demasiado 'ñoñas' desde un primer momento, no guardaría mucho parecido con la realidad, según mi punto de vista... Por lo que, cabe la posibilidad de que detrás de todo lo bueno, venga algo malo, o viceversa. Supongo que en éste aspecto estaréis de acuerdo conmigo.
No me enrollo más, solo queda decirle a Mari, por si acaso no puede leer mi comentario, que me encantaría emprender un 'proyecto' con ella´, con unos personajes más conocidos que estos.
Mi msn es
dimeyalaverdad@hotmail.com, agregadme si queréis para charlar sobre literatura, cine...o lo que queráis que tenga que ver con este mundito de Blogger.
¡Un beso!

sábado, 19 de diciembre de 2009

Capítulo 18. Difícil de entender

-Explícame...¿qué fue eso?- pregunté a Aarón aún riendo por la escena-¿Qué le dijiste a Dani?

-Le dije "me alegro por ti, pero ahora huye"...-no podía aguantar la risa mientras hablaba.

-¿En serio?- exclamé incrédula, a lo que él asintió con un leve movimiento de cabeza-¡No me lo puedo creer! ¡Eres un insensible!

Le di un golpe en el brazó y comenzamos a reír sin poder parar. Cuando lo conseguimos, aún con la sonrisa pintada en nuestros rostros, se puso frente a mí y me miró muy fijamente a los ojos. Al principio no pude mantenerle la mirada, pero finalmente lo conseguí, con fuerza de voluntad y el corazón saliéndose de su sitio. Él se fue acercando poco a poco, ambos queríamos terminar lo empezado. Apenas estábamos a unos centímetros, cuando me susurró un te quiero. Yo simplemente me ruboricé y me acerqué un poco más, hasta el punto en que nuestros labios se rozaron. En ese momento me sentí volar, mis pies ya no estaban en el suelo. Apenas duró unos segundos, pero yo hubiese deseado que no acabara nunca.


Poco a poco nos fuimos separando, mientras mos mirábamos fijamente. Era tan especial... no sabía cómo podía estar así con alguien al que hacía tan poco que había conocido y con el que había estado enfadada la mitad del tiempo que había pasado con él. Él me dedicó una de esas cálidas sonrisas que me volvían loca, y yo se la devolví como pude, tímidamente, y bajando la cabeza. Me la levantó ligeramente y me dio un beso en la mejilla, y no pude evitar suspirar. Él, extrañado, me pregúntó con la mirada qué significaba eso.

-No lo entiendo- le contesté, era la verdad. Él puso cara de extrañeza, y se lo tuve que explicar- No entiendo cómo se puede odiar tanto a una persona...y en cinco minutos amarla locamente sin poder imaginar una vida sin ella.

Él se limitó a sonreír, aunque en sus ojos pude ver una pizca de preocupación. No le di la menor importancia, y decidí levantarme del banco para buscar a Alex. Aarón me acompañó y por el camino no dijo ni una sola palabra. A veces es mejor callar, a decir cosas sin sentido, y yo comprendí que había mucho en lo que pensar después de lo que había pasado, aunque sobre todo para mí.

Llegamos a la fuente del parque, y allí estaban los dos tomándose una foto, y cuando nos vieron, corrieron a darle la camára a un señor que pasaba por allí para poder salir nosotros también. A mí nunca me habían gustado las fotos, y en un principio me negué completamente a salir en ella, pero Alex me convenció diciéndome que podría recortarla de manera que solo saliésemos Aarón y yo y regalármela...y no pude resistirme.


Cuando el señor nos devolvió la cámara, nos despedimos de los chicos porque, de una forma u otra, se nos había hecho tarde, y queríamos ir de compras. Sabíamos que ellos no querrían.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Capítulo 17. He cambiado

-Dani me dijo que eras de esos.

-Se equivocó.

-Dani no me mentiría. Él no traicionaría a quien le ayuda. No le va ese rollo...

-De acuerdo, no te ha mentido. Yo era de esos, pero he cambiado. Te lo juro...desde ayer sólo puedo mirar a una persona, y hacerle daño a ella, me está matando por dentro- algo corrió por su mejilla... ¿una lágrima?

-¿Cómo sé que no mientes?-le creía...por mucho que mi cabeza dijera no, mi corazón gritaba sí.

-No mentiría a la persona a la que amo- tras esas palabras, poco a poco nos fuimos acercando el uno al otro, pero de repente escuchamos unos pasos que venían hacia nosotros...¡qué oportuna es la gente!

-¡Chicos! ¿A que no sabéis qué ha...?-gritó Alex mientras se acercaba, pero Daniel le puso la mano en la boca y poco a poco fueron retrocediendo hasta esconderse detrás de un árbol. Fue una escena graciosa.

-No seáis tontos, venid aquí- les dije entre risas.

-¿Seguro?- se oyí un voz detrás del árbol.

-Seguro...-me daba la impresión de que Aarón planeaba una venganza por la interrupción.

En ese momento, Alex y Daniel se acercaron dados de la mano. Me alegraba tanto por ellos...además hacían una pareja estupenda. Sonreía y me fui a levantar, pero Aarón puso la mano sobre mí y se levantó él, dejándome un poco confusa. Fue hacia Daniel, le miró, le dio un abrazo y le susurró algo. Volvió a sentarse y entonces me dejó levantar, muy extrañada, y fui donde estaba Alex, casi tan confundida como yo, y le di un beso en la mejilla en señal de felicidad. Ella me respondió con un abrazo, y pidiéndome perdón por su inoportunidad. Entonces se separó de mí, de golpe, y se fue corriendo con Daniel dados de la mano. Están locos...

martes, 15 de diciembre de 2009

Capítulo 16. Créeme

-Lo siento- dijo Aarón de repente. Parecía que ese día escucharía más de una vez esas palabras.

-No sé de qué me hablas- no aparté la mirada del teléfono, aunque lo supiese perfectamente.

-Ari...Ariadna, sí lo sabes. Y creo que tengo derecho a pedirte perdón si éste es sincero.

-Quizás he olvidado de lo que me hablas, aunque no he olvidado quién eres, tenlo por seguro...-dudé unos segundos antes de hacerle una pregunta que me reconcomía por dentro...todo me reconcomía por dentro- ¿Para qué has venido si no es para hacerme más daño?

-He venido para pedirte perdón, ya lo sabes...¿Por qué no te das cuenta de que estoy realmente arrepentido?- dijo elevando el tono de voz y cayendo sobre el banco en el que yo estaba sentada, quedándose a unos pocos centímetros de mí. Dejé de mirar a la pantalla del teléfono y le miré a los ojos. Él me miraba fijamente. Parecía arrepentido. No debía caer...otra vez no- ¿Por qué no te das cuenta de que fue un error?

Intenté hablar pero el nudo que tenía en la garganta me impidió hacerlo con claridad a la primera. Volví a intentarlo:

-Aarón, un error es confundirte en un examen cuando te lo sabes. Un error es no recordar qué día de la semana es. Pero un error no es, ni será, besar a una persona. Y si añadimos que era mi mejor amiga, más a mi favor.

-Me llevó a ese cuarto con la excusa de que allí había escondido algo para ti, y quería que yo te lo entregara. Yo la creí, parecía conocerla lo sufiente para saber que no te haría daño. Pero me equivoqué. De repente se abalanzó sobre mí, literalmente, y me besó. Entonces vi a Dani en el suelo y una silueta corriendo. Se me derrumbó el mundo encima. Aunque ahora si no me quieres creer, una vez que está todo dicho, no lo hagas, estás en tu derecho.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Capítulo 15. No pintas nada aquí

A los cinco minutos, Daniel, como ya nos había prometido, apareció con la mirada perdida en nuestra búsqueda...pero no iba solo... A su lado iba el chico que la noche anterior me había roto el corazón. No tenía ni idea de qué pintaba ahí. Esta vez fue Alex quien tomó la iniciativa, y gritó sus nombres para que se dirigieran a donde estábamos sentadas. Poco a poco mi corazón se iba acelerando y mi odio hacia Aarón aumentaba...¿cómo tenía la cara de aparecer donde no le habían invitado? Cuando tan solo estaban a tres metros, Alex se despegó del banco con un salto y fue a darle dos besos a cada uno. Al terminar, me dio un codazo para que hiciera lo mismo, y para no defraudarla se los di a Daniel. Sólo a Daniel. Ella me dirigió una mirada con el propósito de darme fuerza, y creo que funcionó.

-¿Qué me queríais decir?- preguntó Daniel con culpabilidad en sus ojos. Tenía motivos para sentirse así.

-En realidad, sólo era yo la que tenía que hablar contigo...-dijo Alex, dándome la impresión de que no estaba alterada.
-Claro, dime- contestó el chico pacientemente.

-Bueno...verás...-genial, ya estaba Alex nerviosa. Tenía que hacer algo por mucho que me pesara.

-¿Por qué no os vais a hablar solos allí? será más fácil que lo comprendáis así, creedme- les dije, mirando de reojo a Aarón. Dani asintió, y Alex me dio un beso en la mejilla mientras susurraba un lo siento. Se apartaron de donde estábamos y fueron hasta otro banco lo suficientemente alejado como para que no pudiésemos escichar lo que decían, ni ver sus expresiones con claridad. Yo me senté donde estaba antes y saqué el móvil, simplemente para parecer ocupada.

Lo sé, lo sé... esta entrada es muuuuy corta, pero no es la semanal y larga que os prometí... Aún no solucioné el problema, pero ayer cogí un ratito y pase parte de mi novela aquí, quizás motivada por la cantidad de comentarios que recibí en la anterior entrada. Os los agradezco mucho, en serio. Lo más probable es que ponga un trocito pequeño cada día, aunque algún día supongo que pondré uno largo, por eso de ser un capítulo especial... bueno, no quiero adelantar nada. Un beso, y repito, GRACIAS, sois lo mejor :)





sábado, 12 de diciembre de 2009

Capítulo 14. Tenéis que hablar

En pleno sueño, noté una mano que me agitaba insistentemente. Al principio la ignoré, pero me fue imposible seguir durmiendo porque cada vez me movía con más fuerza. Finalmente cedí, y abría los ojos, y allí estaba ella:

-¡Ariadna! Te costó eh...- Alex me observaba fijamente, y cuando conseguí incorporarme, me percaté de que ya estaba vestida y peinada, lo cual me sobresaltó, porque ella era la dormilona de las dos.

-¿Qué hora es? ¿Y qué haces ya vestida? ¿Pasó algo?- le pregunté seguidamente.

-Qué va...lo que pasa es que apenas conseguí dormir anoche y llevo dando vueltas por tu casa desde las siete de la mañana, y ya son las diez y media. Anda, levanta de la cama y te vistes, que tengo ganas de pasear por algún parque.

Le hice caso, y alrededor de las once, ya estaba lista para salir, por lo que me despedí de mi madre y nos dirigimos al parque del centro en el que el día anterior estaba la competición, aunque ya no había rastro de ella ni de la gente. Nos sentamos es un banco a la sombra y permanecimos en silencio durante unos minutos, hasta que decidí hablar, aunque Alex se me adelantó:

-Déjame hablar a mí primera- hizo una pequeña pausa, y continuó hablando muy acelerada, tanto que apenas se le podía entender- Es Daniel.

-¿Qué pasa con él?- pregunté ingenuamente, hasta que caí en la cuenta- ¡¿Daniel?!

-Sí...créeme que lo he pensado mucho, quería ordenador mis sentimientos, y ya lo hice... Y éste ha sido el resultado- dijo ella evitando mi mirada continuamente.

-Alex...- en ese momento me abalancé sobre ella y la abracé fuertemente, hasta el punto de oír sus gritos de socorro- ¡Estoy tan feliz por ti!

-Me esperaba que te alegrases un poco, ¡pero no que fueses tan efusiva! ¿Tú crees que tengo posibilidades? ¿Se lo debo decir?

-Estarías loca si no lo hicieras. Espera un momento, voy a llamarle- cogí el móvil del bolsillo y marqué su número mientras reía de la cara de susto que puso Alex. Cuando escuché la voz de Daniel, le puse el teléfono en la oreja a Alex, quedándose ella paralizada, por lo que actué rápido y puse el manos libres. Intenté que mi amiga dijera algo, pero como me pareció imposible, tuve que hablar yo primera:

-¡Hola Dani! Estamos aquí Alex y yo, en el mismo parque de ayer, y te tenemos que decir algo, ¿te quieres venir?

-Emm...claro, dadme cinco minutos y estoy alli. ¡Adiós!- colgó él, sin darnos tiempo a despedirnos. Miré a Alex, que cada vez temblaba más y más. La cogí de la mano para que se calmara y tras decirle unas pocas veces que todo iría bien, conseguí que respirara con normalidad.

A los cinco minutos, Daniel, como ya nos había prometido, apareció con la mirada perdida en nuestra búsqueda...pero no iba solo.

Capítulo 13. Otra vez intriga

-Ariadna, ¿con quién...?- dijo mientras encendía la luz- ¿Alex?

-Sí, mamá. Me mandó un mensaje diciéndome que tenía ganas de dormir aquí y vino. Espero que no te importe- dije justificándome, con la esperanza de que no llamara a sus padres para que la recogieran.

-Oh no, hija, claro que no me importa. Es que pensé "mi hija puede estar un poco loca, pero tanto para hablar sola, no creo", y vine a comprobarlo- dijo ella mientras se daba la vuelta y se despedía de nosotras con un beso al aire, pero se volvió hacia nosotras finalmente- ¡Ah! Alex, llamaste a tus padres, ¿verdad?

-¡Mis padres! ¿Cómo puedo ser tan estúpida?- dijo ella mientras se daba varias veces con la mano en la cabeza- No, se me olvidó. Les llamo ahora, no creo que estén dormidos tan pronto, a ver qué dicen...

Entonces se dio la vuelta, encendió su móvil y marcó el teléfono, poniendo el altavoz. Al cuarto tono una señora contestó:

-¡Mamá! Soy yo...estoy en casa de Ari, se me olvidó llamar a casa para avisaros...¿me puedo quedar a dormir? Por favor...si no me crees, ¡hoy te lo demuestro! Está aquí la madre de Ariadna- rogó Alex a su madre.

-Hija, quédate. Pero iros a dormir ya, que es muy tarde. Mañana por la mañana hablamos de cómo te paso a recoger, ¡y no des la lata!- dijo ella entre risas, era una suerte qeu aceptase, y cuando nos despedimos, mi madre nos dijo que ahora teníamos que dormir de verdad, o sino mañana nadie podría con nosotras, y cuando definitivamente se fue, apagando nuestra luz, le pregunté muy bajo a Alex:

-¿Me dirás quién es tu nuevo amor?

-Como tu madre dijo, hay que dormir. Así que ya sabes- me dijo mientras me guiñaba un ojo y se daba la vuelta para que no pudiese convencerla. ¡Odiaba eso! Otra vez con intriga...

Estuve parte de la noche pensando sobre quién sería esa persona...¿le conocería? Lo más probable era que sí...aunque no me lo imaginase, había muchas posibilidades, y entre tantos pensamientos sobre eso y mucho recapacitar sobre el día tan ajetreado que había tenido, conseguí dormirme.

Aquí os dejo el capítulo trece...¡jope que rápido se me han pasado todos estos! Ahora, supongo que pondré uno largo por semana, hasta que arregle el word, porque tampoco puedo escribir...
Pero hoy, como el capítulo me pareció excesivamente corto para ser uno semanal, os pongo otro en un rato. No los pongo juntos porque se nota demasiado que es un capítulo nuevo.
Un beso :)

jueves, 3 de diciembre de 2009

Capítulo 12. Visita nocturna

Al llegar abajo, vi cómo Carlota se acercaba a mí desesperadamente. La persona a la que menos quería ver en ese momento.

-¡Amiga! ¡No tienes ni idea de cómo besa Aarón!- me dijo mientras trataba de abrazarme.

-¿Sabes qué, Carlota? Me das asco. Te metes todo lo que puedes en el cuerpo y después me restriegas tus amores. Aléjate de mi vida- le dije sin pensármelo dos veces, aunque al recapacitar, me di cuenta de que era lo que necesitaba decir.

-¡Eres una envidiosa! Siempre quisiste lo mío, ser como yo. ¡Al fin te das cuenta de que aquí quien manda soy yo!- me dijo mientras se tambaleaba elevando demasiado la voz, lo que provocó que la gente empezase a acercarse, pero yo no quería líos, me di la vuelta con la intención de marcharme de allí. Parecía que ya no era bienveinda, aunque usto antes de abrir la puerta de la calle, pude escuchar las últimas palabras de Carlota antes de vomitar en el suelo- ¡Que te jodan!

Cuando llegué a casa apenas eran las diez y media, y mi madre, al verme, trató de averiguar el motivo para que llegase tan pronto, y sólo pude decirle que la fiesta era aburrida, mientras subía las escaleras para encerrarme en mi cuarto. Necesitaba recapacitar, pensar en todo lo que había hecho ese día. Cuando llevaba ya unos minutos tendida en la cama, el sueño empezó a apoderarse de mí y, entre lágrimas, cerré los ojos para dormirme, pero ya cuando lo había logrado noté la vibración del móvil que seguía sobre la cama. Lo miré, un mensaje de Alex:

Hola Ari...como te fuiste pronto de la fiesta, y vi que se montó un jaleo con Carlota, me preocupé y hablé con Dani, que me ha contado todo...lo siento, de verdad. Y como no podía soportar pensar que estarías triste, salí de la fiesta, y ahora estoy en la puerta de tu cada con la esperanza de que me abras y poder dormir aquí...aunque si no quieres nada.

Bajé las escaleras corriendo, aunque intentando no hacer demasiado ruido porque mis padres ya estaban dormidos, y abrí la puerta de la calle. Antes, quizás, necesitaba estar sola, pero ahora no, quería hablar con alguien, desahogarme, y prefería que fuese con Alex. Ella siempre estaba ahí cuando la necesitaba, era tan buena persona... Pero cuando abrí la puerta me desanimé al ver que no había nadie, y ya cuando la iba a cerrar escuché un grito, y al mirar vi a Alex, que se abalanzó para abrazarme.

-¡Cómo te quiero, Ariadnita mía!- me gritó mientras se separaba de mí y me daba la mano para dirigirme a mi habitación, aunque le pedí que no hablara fuerte por mis padres, y lo comprendió.
Ya en la habitación, saqué la cama de debajo de la mía y le pusimos las sábanas entre las dos, Alex apagó su móvil y el mío, y me obligó a sentarme en su colchón, a su lado.
-¿A ti qué te pasa hoy, que estás tan feliz?- le dije mientras reía.
-Nada, chica...bueno, en realidad sí pasa algo. Aunque no te lo contaré hasta que tú no me cuentes lo tuyo, que creo que lo necesitas- me dijo mientras me sacaba la lengua y se ponía frente a mí.

-No pasó nada, Alex, simplemente descubrí lo cerdo que es Aarón, y lo hipócrita que es Carlota. Me arrepiento de haber sido su amiga durante tantos años...¿cómo no pude darme cuenta de lo que ella es realmente?

-Yo me lo imaginaba. Sabes perfectamente que nunca le confié nada a ella, no me daba buena espina. Y te advertí, recuerda que lo hice...-era cierto, aunque Carlota siempre intentaba que ella le contase sus secretos, nunca funcionó- ¿Pero qué? ¿Acaso eso importa? ¡No! Ya se puso ella solita en su lugar. Y ahora debes olvidarte dtanto de ella como del cerdo de Aarón, ¿vale?

-Vale. Pero te aviso de que me puede costar- le dije mientras le daba la mano- Apenas le conocí hace un día pero...no importa, me pareció diferente y punto. Ahora cuéntame tu novedad, ¡un trato es un trato!

-De acuerdo...a ver cómo empiezo- dijo mientras se sonrojaba y hacía muchos movimientos con las manos, probablemente de nerviosismo- Venga ya. ¿Sabes qué? Te sonará extrañísimo, pero creo que me he enamorado...

-¡¿Qué!?- le grité mientras la abrazaba muy enérgicamente, aunque traté de calmarme- ¿Y de quién?

-¡Por favor no te rías de mí! Me enamoré de...-en ese momento alguien abrió la puerta de golpe y entró. Mi madre. ¡Qué oportuna!

-Arieadna, ¿con quién...?-dijo mientras encendía la luz- ¿Alex?

¡Hola! Al fin publico, aunque sigo con el word estropeado y tardo un buen rato en copiarlo... ¡Pero es que tenía muchas ganas! Hoy puse mucho, por eso de que llevaba casi una semana sin publicar... A ver si os gusta, y gracias por esperar. Volveré a publicar en cuanto tenga un ratito :)

martes, 1 de diciembre de 2009

Noticia. Nick Jonas&The Administration

¡Hola!
Como no puedo subir entrada por los problemillas que estoy teniendo con el word, os dejo esta noticia...¡algo es algo!

Nick Jonas comenzará en el 2010 una minigira para promocionar su disco en solitario, Nick Jonas & The Administration, pero únicamente es por América...de momento, nos debemos conformar con un vídeo promocionándola, en el que descubrimos algunas nuevas canciones, como la versión lenta de Tonight. Además, Diane Birch, de la que aún no sé nada, le acompañará en una canción, y según lo poco que escuché de ella, creo que me gustará.
Os dejo aquí el vídeo para que lo veaís vosotras mismas :)
video

lunes, 30 de noviembre de 2009

Problema con el Word

¡Ay!
Lo siento, pero no puedo subir entrada...porque me dice que verifique la clave del producto en el word, y lo hago y me dice que todo bien, ¡pero despues me lo vuelve a pedir! Y si no se la verifico, el documento de word es de tan solo lectura, y no le puedo dar a copiar y pegar...y no tengo tiempo ahora mismo como para ponerme a copiar el capítulo entero.
Lo siento mucho de veras.
¡Gracias por entenderlo!

sábado, 28 de noviembre de 2009

Capítulo 11. Es de esos tíos

Me incorporé para hablarle mejor, no me respetaría si me veía así, y me sequé las lágrimas.

-¿A mí qué me importa lo que hagas con tu vida? Te conocí hoy… ¡hoy! Si quieres enrollarte con todas las chicas de la fiesta, o mejor, con todas mis amigas, haz lo que quieras. Yo no soy nada para ti y tú no eres nada para mí- le dije mientras trataba de poner la voz firme, aunque no podía evitar que se me quebrase por las lágrimas que aún corrían por mis mejillas.

-Pero Ari…-dijo con la voz triste, y sospechaba que llorando.

-¡No me llames Ari!- le grité levantándome del banco y poniéndome a su altura- Así, que yo sepa, me llaman mis amigos. Y yo llamo amigos a los que no me traicionan después de intentar seducirme y se lían con mi mejor amiga. ¡Joder, Aarón! ¿No viste que sentía algo por ti? ¿No viste cómo te miraba?

-De verdad que me arrepiento de lo que hice…yo no quería…ella me llevó allí y no me imaginaba para qué.

-Claro, ahora te arrepientes, una vez que le has comido la boca. Si no te importa, me voy. Y déjame en paz- le dije mientras me quitaba las sandalias que me empezaban a molestar y me iba andando por la carretera en dirección a su casa, sin poder evitar soltar unas lágrimas.

Cuando estaba llegando me volví a fijar en la puerta del cobertizo, y rompí a llorar de nuevo, aunque esta vez conseguí parar antes. Cuando ya lo estaba pasando, me acordé de lo que le hice accidentalmente a Daniel, de los pocos que hoy no me había hecho llorar y tan bien me trató, por lo que entré en la casa en su busca para disculparme. Estuve buscando un tiempo, y tras encontrarme con mis amigas y darles excusas tontas que explicasen mi cara roja y empapada en lágrimas, lo encontré apoyado en la puerta de una de las habitaciones de la segunda planta con los ojos cerrados, pero con la cara mojada. Como supuse que estaría así por mi culpa y mi estupidez, no dudé en sentarme a su lado:

-Lo siento, en serio…-fue lo único que me atreví a decir mientras le abrazaba.

Él se apartó, me miró, y continuó abrazándome. Notaba la tristeza en sus ojos.
-¿Sabes? Fui un estúpido. Debí decirte cómo era Aarón, aunque, no sé, notaba que te miraba…-hizo una pausa para pensar la palabra- diferente. Pensé que había madurado, aunque me equivoqué. El que tiene que disculparse soy yo.

-¿Dices que Aarón es de esos tíos?- suspiré y me aparté un poco de él, desilusionada. Jamás lo hubiese pensado- Aunque de todas maneras no me importa. ¡Me siento como una auténtica estúpida! No comprendo cómo pude llegar a pensar que un tío como él se enamoraría de una chica como yo…aunque como ya le dije antes, él no es nada para mí. Nada. Ni mi amigo.

-Ariadna…te conozco desde hace apenas unas horas, pero contigo siento que llevamos años siendo amigos. Es como si leyese tus pensamientos…y creo que de verdad alguna vez te gustó Aarón. Aunque eso ahora ya no importa, vayamos a bailar- me tomó de la mano mientras me ayudaba a levantar del suelo, y nos dirigimos a la planta baja. Si ese día no era un gran día para enamorarse, sí lo era para hacer amigos.

Al llegar abajo, vi cómo Carlota se acercaba a mí desesperadamente. La persona a la que menos quería ver en ese momento.

¡Hola!
Hoy os pongo un capítulo muuuuy largo para los que suelo poner, creo yo, y espero que os guste mucho. A mí me gustó mucho escribirlo, no sé...
Quiero daros las gracias a los que votasteis en la encuesta, me animó que nadie votara lo último. Y Mari, leí tu comentario, y traté de entrar en tu blog y comentar, pero pasa algo extraño y tan solo me sale una entrada y punto. La cabecera y la última entrada, no puedo comentar, no sale nada de seguidores, lo que se dice nada... Intenta solucionarlo para que pueda decirte lo que me gusta tu blog :)
¡Ah! Se me olvidaba; si alguien quieres que ponga su botón aquí en el blog o que yo ponga el mío en el suyo, lo haré encantada, aunque no me visiten muchos, pero bueno, algo es algo ;)
Besos, y muchas gracias a todos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Capítulo 10. No más mentiras

-Corre, vamos a ver qué fue eso- le dije a Dani mientras lo cogía de la mano para que se diese prisa, lo cual funcionó.

Poco antes de llegar a la casa, que resultó estar bastante lejos del banco, vimos una luz en un cobertizo en el jardín, y puesto que parecía que no había ocurrido nada malo en la casa, que sería un simple petardo, decidimos entrar a ver qué era lo que pasaba allí con mucha precaución, temerosos de encontrarnos a un ladrón. Aún no nos habíamos soltado de la mano, y él me protegía con sus brazos, aunque en el fondo tenía la sensación de que él tenía más miedo que yo, cuando Daniel me susurró:

-Tranquila, no tengas miedo.

Decididos, nos asomamos ambos a la vez, y tras ver esa imagen comencé a llorar, y empujé a Daniel con tanta fuerza que cayó al suelo, tan solo para salir corriendo, teniendo la esperanza de que aquello hubiese sido un espejismo. Corrí hasta llegar al banco en el que minutos antes Daniel me había confesado sus sentimiento hacia la persona que estaba en el cobertizo. Hacia la persona que no merecía ni una de las risas, ni una de las palabras, ni uno de los secretos que habíamos compartido durante tantos años de amistad. Efectivamente, no podía borrar esa imagen de mi cabeza, la imagen de Carlota, la que consideraba mi mejor amiga, besándose con el chico con el que apenas media hora antes había bailado ilusionada, Aarón.

Cuando al fin conseguí llegar al banco, me tumbé sobre él y comencé a llorar desconsoladamente. Sabía que no era el lugar más cómodo que existía, pero en ese momento hasta una cama de rosas era incómoda. No podía parar de pensar en la traición que acababa de sufrir y en cuánto odiaba a Carlota, pero aún más a Aarón. Después de seducirme, después de creer que entre nosotros dos habría algo, después de ese baile que me hizo sentir mágica… ¿me hacía eso? Además, no era con una chica cualquiera, no, era con su mejor amiga.

Mientras lloraba escuché unos gritos provenientes del cobertizo, y después unos pasos que se aproximaban hacia mí corriendo. En ese momento no quería hablar con nadie, así que ni me inmuté, y tampoco cambié de postura. Noté, aún con los ojos cerrados, que una silueta se acercaba a mí, aún no había anochecido del todo, lo cual lo explicaba.

-Ariadna, lo siento…-oí cómo me decía una voz masculina, por lo que intuí que era Aarón- En serio, yo no quise…

Me incorporé para hablarle mejor, no me respetaría si me veía así, y me sequé las lágrimas.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Capítulo 9. Algo que contar

Puso mis manos sobre sus hombros y me agarró de la cintura, y poco a poco se iba acercando más a mí, lo cual provocó que me ruborizara, aunque me hizo sentir muy especial. Tenía la sensación de que todas las personas que acudieron a la fiesta, y de las que conocía a apenas cinco o seis, me estaban mirando, observando cada paso que daban mis pies, pero me daba igual. Estuvimos bailando así durante casi toda la canción, que pasó para mí como apenas dos segundos, y cuando ya prácticamente había acabado, Aarón me susurró al oído lo bien que bailaba, y a continuación me acompañó hasta donde estaban mis amigas que se habían quedado atónitas ante la escena y, tras darme un beso en la mejilla, se fue.

-¡¿Eso qué fue?!- gritó Marta mientras me abrazaba, lo cual no entendí del todo.

-¿De qué me hablas?- le dije mientras me soltaba de sus brazos, y pude ver su cara inconfundible que quería decir “alguien ha estado bailando con el chico que le gusta”, lo cual me molestó bastante- ¡¿No puedo bailar con un amigo o qué!?

Tras gritarle me di la vuelta y me dirigí hacia la mesa donde estaban las bebidas, ya que la mía la había perdido después de que Aarón la dejase en la mesa. No me sentía orgullosa de lo que acababa de hacer, aunque no había cosa que me sacase más de quicio que lo que hizo Marta, quela gente hiciera sus quinielas sobre vidas ajenas sólo por los actos. Cuando decidí acercarme de nuevo a ellas para pedirles perdón, alguien me agarró del brazo. Al girarme ahí estaba el chico al que le habíamos alegrado la vida esa misma tarde con una sonrisa de esas que tanto me gustaban, Daniel.

-Ariadna, necesito hablar contigo- me dijo mientras señalaba la puerta de la casa- Y a solas.

Salimos por donde él me había indicado y andamos un poco hasta alejarnos de aquel alboroto que aún fuera de la casa continuaba, y él me indicó que nos sentásemos en un banco.

-Dime Daniel, ¿de qué querías hablar? Me estás asustando- le dije mientras me acomodaba como podía en ese asiento tan incómodo, aunque él permaneció de pie.

-Te quiero hablar de varias cosas…a ver, la primera es que todo este tiempo que estuve desaparecido lo pasé con Carlota, que no quiso separarse de mí ni un momento, hasta que le di la excusa de que necesitaba ir al baño- me dijo mientras finalmente se sentaba y se tapaba la cara- No es lo que yo pensaba. No tengo ni idea de si se tomó algo, o simplemente es así, pero no es lo que creía. De acuerdo que yo quise cambiar de aspecto, pero no para esto. Ahora parece como si ella....fuese una de esas típicas chicas superficiales que sólo buscan un chico guapo con el que alardear con sus amigas, y me he dado cuenta de que estaba muy equivocado cuando creía que sentía algo más que amistad hacia ella.

-Lo siento, de verdad, no tenía ni idea. No debí ofrecerme a ayudarte a cambiar…-me traté de arrepentir, pero él me interrumpió.

-No digas eso, porque hoy he descubierto de quién estuve enamorado realmente. Y también descubrí a quién me perdí todos estos años…-me dijo, aunque un sonido muy fuerte le interrumpió y no permitió que escuchara el final de la frase, lo más importante, aunque ahora eso era lo de menos. Ese ruido fue demasiado extraño.

Hace un tiempo que no recibo ningún comentario...tampoco es que os lo vaya a exigir, pero no sé si me léeis o no, y a mi tan solo uno me hace mucha, mucha ilusión. Intentaré poner una encuenta, y me gustaría que opinaseis en ella.
¡Muchas gracias!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Capítulo 8. ¿Bailas?

-Es un chico muy simpático, un poco tímido- comenzó ella a contarle al resto- aunque viste un tanto extraño…y se pone nervioso con mucha facilidad. Nos conocimos hará…bueno, nos conocimos cuando me mudé a la nueva casa, hace 9 años, al igual que Aarón. Aarón…

-¡No me digas que te gusta Aarón!- dije gritando mientras le enviaba una mirada de auxilio a Alex, que se quedó muy extrañada, aunque al momento reaccioné y me di cuenta de lo que pasaba…Me parecía imposible, no, eso no podía ser. Lo acababa de conocer…

-¿Cómo?- dijo Carlota extrañada, lo cual me hizo empezar a sudar, debería tranquilizarme o el rímel acabaría esparcido por toda mi cara. Yo evité las miradas de cualquiera que no fuera Alex y no contesté, y seguimos andando, hasta que llegamos a la casa de Daniel.

Al llegar, Alex llamó al timbre, y nos abrió su madre, una señora muy amable que nos comentó que su hijo estaba muy ilusionada y que jamás lo había visto tan feliz, lo cual nos agradó mucho. La mujer subió a llamarlo y cuando bajó por las escaleras el resto de las chicas se quedaron embobadas mirándolo, mientras Alex le cogía de la mano para que se diese prisa.
Carlota no paraba de mirarlo de reojo, lo cual no me gustó para nada, me resultaba muy superficial, y pude observar cómo Dani no miraba a Carlota, sino a Alex, una vez que ya se habían separado de la mano.

Al llegar a la fiesta, que era en la casa de Aarón, me comenzaron a temblar las piernas, quizás por la ilusión de que pasaría una gran noche, o quizás por la emoción de ver a esa persona tan especial que no paraba de rondar en mi cabeza desde la última media hora. Aún no había llegado demasiada gente, pero Carlota ya había ido a saludar a algunas personas que conocía, y mientras yo busqué con la mirada a Aarón para presentárselo a todas. Cuando lo vi, le di en el codo a Alex, y nos dirigimos hacia él:

-¡Hola Aarón!- le dije mientras él se acercaba a darme un par de besos- ¿viste lo que le hicimos a tu amigo?

-Sí, en serio, sois fantásticas. A ver si ahora confía un poco más en sí mismo, es difícil aguantar durante tantos años las inseguridades de tu mejor amigo.- dijo él mientras se reía, y me miraba varias veces el cuerpo, sin darse cuenta de que mis amigas estaban ahí- Chica, estás preciosa, aunque creo que ya lo sabías.

-Gracias Aarón… Bueno, te presento a mis amigas. Ellas son Alex, Marta y Luisa- le dije mientras las señalaba y se saludaban, aún sonrojada por lo que me acababa de decir.

Estuvimos un rato charlando todos de tonterías, mientras la gente iba llegando, y no localizábamos a Carlota, y cuando ya había muchas personas, pusieron una canción lenta que me encantaba, lo cual notó Aarón en mi expresión.

-Ari, ¿quieres bailar?- me dijo mientras dejaba su bebida y la mía que previamente nos habíamos servido en la mesa y me daba la mano para ir con él.

-Yo no…yo no sé Aarón. En serio, déjalo, no te quiero avergonzar- le dije con desconfianza, siendo cierto que yo jamás me había atrevido a bailar en público por temor a hacer el ridículo, lo cual pareció darle igual a él que se dirigió conmigo a la pista de baile decidido, y por mucho que lo intenté no pude resistirme, ya que él era un chico muy fuerte.


Saqué un ratito para publicar, espero que os guste :)

lunes, 23 de noviembre de 2009

Capítulo 7. ¿Te gusta él?

-Alex, ya basta, que el pobre chico está pasando un mal rato- le dije mientras aguantaba la risa- Vamos a ponernos manos a la obra, y sécate el sudor Daniel, que es complicado trabajar así- dije estallando de la risa, aunque los vi un poco molestos a ambos. ¡Eran tan graciosos!

Al fin conseguí que él se sentara tras algunos forcejeos, aparté el espejo para que no viese nada, y comencé a combinar las ropas de mi hermano, hasta que encontré unos conjuntos que quedaban de perlas. Alex agarró unas tijeras, me mandó fuera para que yo tampoco viese el resultado y comenzó a cortar el pelo como si de una peluquera especializada se tratase.

Cuando ya habían pasado unos minutos y yo permanecía sentada en el pasillo con la cabeza pegada en la pared, salió Alex de la habitación con una sonrisa pintada en la cara diciéndome que ya estaba el peinado, y que se estaba poniendo la ropa, aunque costó un rato convencerlo. Cuando pasaron unos minutos vimos cómo se abría la puerta, y de ella salía unos de los chicos más guapos que había visto en mi vida, ligeramente sonrojado y rascándose la cabeza, con vergüenza por el posible resultado. Al verlo, tanto mi amiga como yo nos quedamos embobadas observándolo de arriba abajo, hasta el punto de llegarnos a frotar los ojos para comprobar si formaba parte de la realidad o tan solo de un sueño. Si hace unos días pensé que ese tan solo era un nerd con ojos bonitos, nada en comparación de Aarón, ahora me di cuenta de que estaba muy equivocada y de que, si no lo igualaba, se quedaba cerca de superar la belleza de su amigo.

-Madre mía, ¿quién es ese que acaba de salir de mi dormitorio?- dije aún sin poder articular las palabras correctamente.

-Chicas, no os riais de mí, ahora mismo entro a cambiarme y esto se acabó- dijo apenado Daniel retrocediendo unos pasos.

-¡Para el carro, vaquero!- exclamó Alex mientras me quitaba el espejo que previamente había cogido y se lo daba- ¡Mírate y dime que no estás guapo!

-Chicas, no me lo puedo creer- dijo él mientras reía mostrando sus maravillosa sonrisa- En serio, gracias.

-No hay de qué Daniel, te dije que sabíamos lo que hacíamos- le contesté sonriendo- Por cierto, ¿qué hora es?

-Son las siete. ¡Las siete!- gritó Alex mientras corría a mi cuarto a vestirse, ya que tan solo faltaban un par de horas para la fiesta.

Nos despedimos del “nuevo Daniel”, porque se aburriría en mi casa mientras nos preparábamos, y empezamos a ducharnos, vestirnos, maquillarnos y peinarnos como locas.

Cerca de las ocho y media, ya habíamos terminado de arreglarnos y anduvimos hasta un parque para encontrarnos con el resto de nuestras amigas, y después ir juntas a la fiesta, que era en casa de Aarón. Cuando estábamos llegando recibí una llamada de Daniel, que me pidió por favor que pasásemos antes por su casa, que nos quedaba de paso. Accedimos y nos dirigimos a su casa, pero sin avisar a Carlota de su nuevo aspecto, queríamos que fuese una sorpresa.

-Es un chico muy simpático, un poco tímido- comenzó ella a contarle al resto- aunque viste un tanto extraño…y se pone nervioso con mucha facilidad. Nos conocimos hará…bueno, nos conocimos cuando me mudé a la nueva casa, hace 9 años, al igual que Aarón. Aarón…

Hasta aquí el capítulo siete. Las cosas se van poniendo un poco más interesantes, ya que se van acercando a la fiesta :)
Esta semana, estoy de exámenes en el instituto, tengo una barbaridad de cosas que estudiar, ni siquiera sé si podré con todo... Y os aviso de que es muy probable que no publique algún día porque no tenga tiempo. Hoy cogí un ratito que creo que ni me puedo permitir teniendo mañana lo que tengo...Se me echa el tiempo encima, aunque supongo que no seré a la única.
Ahora me despido, y espero que me deséis mucha suerte en los exámenes ;)
Un beso.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Capítulo 6. Cambio de aspecto

La última vez que fuimos todas juntas fue cuando teníamos catorce años, al cumpleaños de Alex. El resto de las veces o una se iba de viaje con sus padres, o su madre le decía que tenía que estudiar porque últimamente había bajado en sus calificaciones, y un largo etcétera de excusas que no nos permitieron disfrutar juntas, pero esta vez por suerte sería diferente.

Al terminar de comer, estuve charlando con mis amigas por internet y ayudándolas a decidir qué se podrían poner y cómo se peinarían, y les conté a todas las chicas excepto a Carlota sobre lo que dijo Daniel entre suspiros, y ellas contestaron muy felices que era muy bonito por su parte, aunque les conté el aspecto que tenía el chico y ellas me dijeron que Carlota no se fijaría en él a la primera si lo veía así, por lo que decidí que sería muy bonito ayudarle a cambiar de aspecto, y llamé a Alex para que viniese a mi casa a ayudarme, y de paso vestirnos juntas.
Puesto que no teníamos el número del chico, hablé con Carlota y se lo pedí sin contarle nada acerca de nuestro plan, ya que se enfadaría mucho si se enterase de lo que pretendíamos hacer. Cuando al fin conseguí que me lo diese mientras esquivaba muchas preguntas, lo llamé, poniendo el manos libres para que Alex pudiese escuchar toda la conversación:

-¡Hola Dani!- le dije feliz de localizarle.

-¿Quién eres?- contestó él con su habitual nerviosismo.

-¡Ariadna! La del parque de esta mañana…-le dije sospechando que no me reconocía. ¿Tan fácil era olvidar mi cara?

-¡Ah, ya! Claro, ¿qué ocurre?- me dijo hablando muy alto, sería de la emoción de saber quién era.

-Pensé que no me reconocerías, ¡qué alivio!- le dije- Y estoy aquí con una amiga, Alex, y te llamábamos para ver si te apetecería venir a mi casa…para, ¡para darte consejos y modificar tu look para seducir a Carlo!

-¿¡Qué!? Yo no quiero seducir a nadie…además Carlota y yo somos amigos y ya está, para siempre. Ella nunca se fijaría en un tipo como yo, además...

-¡Pero qué poca confianza tiene en nosotras Ari!- exclamó Alex, que siempre había sido muy espontánea, sin darse cuenta de que el manos libres estaba puesto- Ups…creo que eso no debería haber salido de mi cabeza…

-Tranquila Alex, es la verdad. Nosotras te ayudaremos, confía en nosotras. No te lo diríamos si no estuviésemos seguras que tienes posibilidades con ella- dije dirigiéndome a Dani, haciéndome la molesta, aunque en realidad, lo hacía para que cediera.

-Vale…Está bien, ya voy a tu casa…- ¡genial! Mi método para convencer era increíble.

L e di mi dirección y a los veinte minutos ya estaba en casa, y nosotras preparadas. Alex le guió cogido de la mano hasta mi cuarto, lo cual era normal en ella, aunque Daniel cada vez se sonrojaba más, lo cual yo noté, y no pude evitar sonreír.

Cuando llegamos a mi habitación Dani se asustó al ver encima del tocador unas tijeras y montones de ropa, que eran de mi hermano pero que él ya no quería, pero que a mí me encantaban, y no pudo evitar mirar la cantidad de pósters de diferentes grupos que había colgados en mi pared, y las fotos de mis amigas.

-¿Estáis seguras de querer hacer esto? En serio que no hace falta… no valdrá de nada- dijo alejándose del tocador.

-¡Ay qué lindo eres!- dijo Alex mientras le daba un beso en la cara, aunque al acto se arrepintió- Uy…lo siento, es que soy muy efusiva…

Por momentos veía como sudaba más y más Dani, no creía que estuviese acostumbrado a que una chica tan guapa como mi amiga estuviese tan cariñosa, aunque ella era así, y debería acostumbrarse. Alex era una chica de mediana estatura, morena y con una media melena ondulada y con los ojos verdes como esmeraldas, e increíblemente simpática.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Problemilla con los comentarios...

¡Hola!
Quería deciros que me di cuenta ahora mismo de que no se podían poner comentarios en ninguna entrada, y no sé por qué, pero acabo de arreglarlo y ya se puede comentar :)
¡Ah! Os dejo aquí una foto de Robert Pattinson, ya que ayer vi Luna nueva y entre él y Taylor Lautner me estoy volviendo loca...

Capítulo 5. ¿Ya lo sabías?

-Así es Carlota…qué chica- dijo entre suspiros Daniel, por lo que tanto Aarón como yo les miramos boquiabiertos, ya que era muy evidente lo que sentía por ella, lo cual me encantaba- ¡Ey, no! No penséis mal, que yo la quiero mucho, pero como amiga, igual que ella a mí…

-Lamentablemente- dijimos Aarón y yo a la vez mientras chocábamos las palmas y Daniel ponía cara de enfadado.

-Chicos, me tengo que ir, quedé con mi madre en llegar pronto para limpiar mi habitación, y creo que ya me retrasé lo suficiente-les dije mientras les daba dos besos a cada uno- Esta noche os veremos en la fiesta.

-¿No quieres que te acompañemos a casa?- me dijo Aarón.

-Sí, le vendrá bien dar un paseíto a mi perro… ¡MI PERRO!- exclamó Daniel mientras salía a correr hacia la multitud en busca de su perro, al cual había olvidado cuando nos apartamos de todos.

-Bueno, parece que debería correr con él, así que me despido de nuevo- me dijo su amigo mientras movía las manos diciéndome adiós.

-¡Ah! ¡Espera! ¡Aún no te dije mi nombre!- le grité cuando caí en la cuenta… ¿cómo podía ser que durante todo el tiempo que pasamos juntos no le dijera mi nombre?

-Tranquila, lo sé, Ariadna- dijo mientras me mandaba un beso y se daba la vuelta, lo cual me hizo sentir bastante extraña, ¡lo acababa de conocer!

Llegué a mi casa y saludé a mi madre, a la que le expliqué todo lo que había sucedido en el parque y le hablé sobre la fiesta de la noche, que le pareció genial, siempre que no llegara excesivamente tarde. Subí a mi cuarto y lo ordené como mi madre me mandó por la mañana, y abrí el armario teniendo la esperanza de encontrar algo que ponerme por la noche, y efectivamente, ahí estaba el vestido perfecto, que me lo compré hace unas semanas pero que aún no había estrenado, ya que lo reservaba para una ocasión especial, como lo era esa fiesta. Era largo con estampados florales, y lo conjuntaría con unas sandalias romanas que me compré hace aproximadamente un año. Dejé el vestido encima de la cama y cogí el móvil para llamar a todas mis amigas y avisarlas de la fiesta si aún no lo había hecho Carlota, que era poco probable. Llamé a Marta y me dijo que ya se lo había preguntado a su madre y que le había dicho que sí, al igual que a Alex. Cuando llamé a Luisa me dijo que aún no la habían avisado, y que vendría porque sus padres no estaban y le dieron permiso para salir el sábado antes de irse. Era fantástico, estaríamos todas.

Cambio de diseño :)


Como podéis ver, he cambiado la plantilla del blog, el botón y algunas cosas más, con la esperanza de que este fuese un blog "acogedor" y más atractivo para los que no suelen leerlo. Me gustaría que me diéseis vuestra más sincera opinión sobre el nuevo diseño, y si no os gusta, que me lo dijeseis igualmente.
Espero que alguien me quiera ayudar a que más gente lo pueda leer promocionándolo en su blog, si no le importa.
Muchísimas gracias a todos los que me leen :)

viernes, 20 de noviembre de 2009

Capítulo 4. Sólo amigos

Los encontré cerca de los jueces discutiendo acaloradamente:

-¡Cómo que no! ¡Ese perro debe ser descalificado! ¡No paró de cruzarse en el camino de mi perro porque su dueño estaba en otras cosas! ¡Como ligando con esa chica!- un hombre que no conocía de nada estaba señalándome con cara de enfado, lo cual me hizo sentir bastante incómoda y provocó que mi sonrisa se esfumara. ¿Qué le había hecho yo?

-¿Qué pasa conmigo?-le pregunté al señor educadamente, a ver si se calmaba.

-¡Pues que por tu culpa mi perro ha perdido la competición!- noté cómo la gente empezaba a amontonarse a nuestro alrededor, y el señor cada vez parecía más furioso. En ese momento comencé a sonrojarme al pensar que tantas personas me estaban mirando.

-¡Perdona, pero tú no eres quién para hablarla así!- gritó Aarón que hasta el momento había estado muy calmado.

-¿Qué me vas a hacer? ¿Acaso me vas a pegar? Mira, eso podría concordar con tu aspecto de barriobajero- dijo el hombre con aires de superioridad intentando provocarlo, aunque Daniel no pareciese para nada lo que él le había dicho.

-¡Esto está acabando con mi paciencia!- esta vez el que gritaba era Aarón, que se abalanzó hacia el señor y se enzarzaron en una pelea que parecía no tener fin.

-¡Basta Aarón! ¡Vámonos de aquí antes de que pase algo realmente malo!- grité con todas mis fuerzas. En ese momento él se levantó, me cogió de la mano y salió corriendo haciéndose paso entre la curiosa multitud, con Daniel detrás.

Cuando conseguimos alejarnos lo suficiente para que nadie nos viera hablar, tanto Aarón como Daniel me pidieron perdón por lo que el señor había dicho y me contaron que estaba así porque cuando se descuidaron hablando conmigo su perro se interpuso en el camino del perro del señor, causando que éste se desorientara.

-Bueno, no pasa nada…no fue vuestra culpa, y gracias por defenderme- les agradecí a ambos- Ya hablé con Carlota y me dijo que le parecía un plan genial, tiene ganas de marcha, aunque cuándo no…

-Así es Carlota…qué chica- dijo entre suspiros Daniel, por lo que tanto Aarón como yo les miramos boquiabiertos, ya que era muy evidente lo que sentía por ella, lo cual me encantaba- ¡Ey, no! No penséis mal, que yo la quiero mucho, pero como amiga, igual que ella a mí…
-Lamentablemente- dijimos Aarón y yo a la vez mientras chocábamos las palmas y Daniel ponía cara de enfadado.

Os dejo el cuarto capítulo de mi novela, que espero os guste mucho. Ayer no posteé porque me encontraba un poquito vaga, lo siento... Otra cosa, me gustaría que comentaseis si leéis mi novela, porque, aunque no la vaya a dejar, me hace ilusión. Yo no pediré un número concreto de comentarios, ni amenazaré con dejar el blog si no recibo respuestas, porque esto es algo que hago por pura diversión, y que si algún día me canso, lo podré dejar sin ataduras, aunque no creo que llegue ese momento, y si llega, no está, para nada, cercano.
Un beso.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Capítulo 3. Plan para la noche

-¡Perdonad! Sigo aquí esperando, ¿sabéis? ¿Me vais a decir a dónde me queríais invitar?-les dije elevando el tono de voz, pero con una sonrisa en la cara.

-Sí, claro. Hacemos una fiesta esta noche y al verte nos resultó familiar tu cara- comenzó a hablar el segundo chico, Aarón- Y al final caímos en que eres amiga de Carlota, nuestra vecina y que alguna vez te vimos con ella. Y como queremos que esta sea la fiesta del siglo, queremos invitarte a ti y a todas tus amigas… ¡cuántos más mejor! Además seguro que si dudáis Carlota os convencerá, porque ya hablamos con ella hace un tiempo de esto con ella y le pareció un plan genial.

-Vale, de acuerdo, ahora llamo a Carlota… pero es que no sé si creeros, no sé…esta situación no es normal…- les dije mientras movía el pie en el suelo tímidamente.

-Tienes razón, no es normal encontrarte a un nerd y a un tío que al parecer resulta guapo en una exhibición canina y que te inviten a una fiesta -me dijo el que primero habló mientras me guiñaba el ojo. Por mucho que él se considerara nerd, los dos eran bastante guapos.

-¡Pero qué dices tío! Claro que soy guapo… bueno, hasta tú me quieres-le dijo Aarón mientras le daba un golpe en el hombro que el otro chico respondió con un codazo en la barriga, que pareció doler por las caras que puso su amigo.

-Bueno, seguid con vuestras tonterías mientras yo llamo a Carlota para preguntarle qué piensan sobre el plan, ahora vuelvo- les dije mientras me alejaba buscando el móvil.

Carlota era mi amiga de siempre, no imaginaba la vida sin ella. La conocí al comenzar el colegio, en párvulos, y desde entonces éramos inseparables. A veces peleábamos, como todas las buenas amigas, pero apenas aguantábamos horas, ya que nos queríamos demasiado. Ella era una chica muy guapa y popular, que conocía a todas las personas de la zona, y tenía un gran gusto para la moda, aunque a veces podía llegar a ser demasiado egoísta.

Cuando conseguí localizarla, le pregunté qué le parecía la idea, y ella me contestó que sería genial, tenía ganas de marcha. Cuando terminé de hablar con ella, volví a buscar a los chicos que acababa de conocer con la misma sonrisa con la que me desperté. Los encontré cerca de los jueces discutiendo acaloradamente.

Aquí el tercer capítulo, espero que os guste. Hice unas imágenes sobre la novela, aunque no sé si están del todo bien y cómo usarlas...y no soy capaz de colgarlas. Si alguien me puede ayudar, que me lo diga, se lo agradeceré mucho.
¡Gracias!

martes, 17 de noviembre de 2009

Nick Jonas & The Administration

¡Hola de nuevo!
Como ya dije antes, aquí dejo una noticia sobre los Jonas Brothers. Bueno, concretamente, es sobre Nick Jonas...¡ya hay un adelanto de su primer single como solista!
La canción se llama Who I am, y a mí sinceramente me gusta bastante, además me dio un aire de flamenco, aunque no sé... Si la escucháis, decidme vuestra opinión sobre ella ;)

video

Capítulo 2. Esos extraños chicos

Me acerqué al grupo y le pregunté a una señora sobre el por qué del alboroto:

-Tranquila, chica, tan sólo es una exhibición canina. Acaba de empezar, y parece bastante divertida-me dijo la señora con amabilidad y una leve sonrisa en su rostro.

-Gracias, por un momento pensé que algo malo había ocurrido y me asusté…-le comenté a la señora justo antes de irme a buscar un buen sitio para verla.

Cuando ya había perdido la esperanza de encontrar algún hueco para conseguir ver algo y me dirigía a otro parque, vi un banco vacío que parecía tener buena visión y que estaba muy cercano al lugar de la exhibición, tan solo a unos pocos metros. Me senté y tomé un poco de agua de la botella que había traído de casa, y comencé a ver la exhibición. En ella, unos señores guiaban a unos perros bastante bonitos y cuidados que pasaban una serie de pruebas, puntuados por un grupo de jueces que se encontraban en una mesa y comentaban cada movimiento del dueño y perro. De repente uno de los dueños comenzó a mirarme, y no paraba. Se dirigió a una persona del público y me señaló, y ambos se quedaron mirándome con misterio. La curiosidad me comía, no podía parar de pensar en por qué me miraban de esa manera, y me levanté del banco y me dirigí hacia ellos. Ambos eran jóvenes, parecían de mi edad, y les comencé a hablar:

-¿Qué pasa? ¿Por qué me miráis tanto?

-No…no es nada, simplemente pensábamos en cómo invitarte a…bueno, da igual, jamás querría venir si sabe que yo lo organizo. ¡Te lo dije Aarón!-dijo el dueño del perro, que iba muy repeinado para el lado y con unas gafas muy gruesas que no le favorecían, y que a simple vista parecía un auténtico nerd, aunque al fijarme un poco me di cuenta de que tenía unos ojos color avellana preciosos, los típicos que me pasaría horas mirando.

-¡No seas así Daniel! Siempre te encierras en tu mundo…-ahora interrumpí yo a al otro chico, que aún no se había dirigido y según descubrí antes se llamaba Aarón. Él tenía un aspecto más...normal, aunque se veía que era muy guapo, además de alto.

-¡Perdonad! Sigo aquí esperando, ¿sabéis? ¿Me vais a decir a dónde me queríais invitar?-les dije elevando el tono de voz, pero con una sonrisa en la cara.

Aquí dejo el segundo capítulo de la novela. Sé que aún está aburrido y no se desarrolla la acción, pero creo que pronto comenzará a haber movimiento, y estará mas animadilla. Me gustaría agradecer los dos comentarios, a Leire y Mari, ya que me hizo mucha ilusión entrar en el blog y encontrarlos. Publicaré un trocito más de la novela mañana, probablemente, ya que apenas me cuesta cinco minutos copiarla del Word. Ahora, os pondré una entrada con algo de los Jonas Brothers.

¡Gracias por todo!

lunes, 16 de noviembre de 2009

Capítulo 1. Exhibición canina

Aquella mañana de me despertó el típico frescor mañanero que caracteriza el mes de septiembre, y sentía que ese sería un gran día. Pocas mañanas tenía esa sensación que tan bien me sentaba, por lo que decidí dar un paseo por la zona verde de la ciudad, no sin antes desayunar. Bajé a la cocina con una sonrisa en la cara dispuesta a tomar mis cereales preferidos, aunque alguien se interpuso en mi camino:

-¿Dónde vas con esa sonrisa, flipada?-genial, era mi hermano con ganas de fastidiar un rato. Pero hoy nada arruinaría mi día, tenía que aprovecharlo.

-Aparta Álvaro, hoy no caeré en tus juegos, tengo cosas mejores que hacer-le dije mientras él me impedía el paso extendiendo sus brazos.

-De acuerdo, pero sólo porque llego tarde a clases-entonces apartó sus brazos y se dio media vuelta dirigiéndose a la puerta y cogiendo su mochila. Mi hermano desde siempre había sido un chico bastante fuerte y por qué no, según decían mis amigas, bastante atractivo. Nuestra relación solía ser buena aunque muchas veces le daba por fastidiarme de las formas más retorcidas que se le ocurrían. Él, aunque pareciese mucho mayor, tan solo tenía dos años más que yo, es decir, diecisiete.

Seguí mi camino hacia la cocina y allí me encontré a mi madre, que me saludó muy animada, como siempre. Ella madrugaba mucho, y era raro no encontrársela una mañana en la cocina leyendo el periódico que acababa de comprar y tomándose un café. Cogí de un armario el “colacao” y lo mezclé con la leche, y puesto que no había de los cereales que me gustaban, me preparé un par de tostadas de aceite con tomate, que me supieron a gloria. Cuando terminé, me vestí con una ropa cómoda y salí a pasear. La mañana era perfecta. El sol iluminaba toda la zona, aunque no hacía demasiado calor. Me dirigí al centro, donde había unos parques muy bonitos, que estaban a unos veinte minutos, y cuando llegué me encontré con un gran número de personas agrupadas mirando con expectación algo. Me acerqué al grupo y le pregunté a una señora sobre el por qué del alboroto.

Esta es la primera parte de la novela que hace algún tiempo comencé. Me gustaría que me diéseis vuestra opinión, ya que si hay algo en que pueda mejorar, me alegraría saberlo. Aún no sé si continuaré publicándola, ya que, hace algún tiempo, me estanqué en ella (aunque lo que llevo es bastante), y temo que cuando llegué el momento no me llegue la "inspiración". De todas formas, si veo que no va a funcionar o que no va tomando un buen rumbo, la podré comenzar de nuevo con algunas modificaciones.
¡Gracias!